viernes, noviembre 20, 2009

Haces.

Sumas y multiplicas
los puntos cardinales
de esta espalda en llamas que te busca la boca

y me das la mano
mientras duermes
persiguiendo mis sueños y sonrisa
como un detective en blanco y negro
de una imagen aberrada.

Restas y divides los agujeros negros, las medias verdades, el paisaje decadente de ciudades sin luz
y me arrancas las lágrimas a tiras

miércoles, noviembre 18, 2009

Tiembla

Te ríes
y parece que se fuera a acabar el mundo. Deberías saberlo: provocas un tornado en mi pelo y mi espalda sufre un hundimiento tectónico de consecuencias imprevisibles.
Como un sueño de Magritte y una lluvia de paraguas azules
trepando tu escalera.
Me gustas cuando eres tiempo -y no distancia- y me llenas el espacio hasta hacerme tuya, rellenando cavidades, esquivando obstáculos. Tus coches de choque y mis montañas rusas, ya sabes.

Mis dedos.
Los besas hasta que se derriten como tiemblan los edificios de Casey en una red de levedad insoportable.
Quiero fotografías de plástico y nebulosas rojas, quiero que vengas y puntos suspensivos
Que vengas. Que quiero.
Tienes el mundo a tus pies y los ojos más despiertos del planeta.

domingo, marzo 29, 2009

Nos dijimos tanto que creímos habérnoslo dicho todo. Y dejamos los dedos apartados para escribirnos con la voz, de vez en cuando, como si no hiciera falta nada más.

Pero echamos de menos las palabras escritas, que empujan y se hunden en la piel, guiando a los tobillos cada vez que echamos a andar o decidimos dormirnos abrazados.

Quiero que me comas el corazón lento y profundo. Y que tu música me llene de nuevo de aire los pulmones. Respirarte fuerte y robarte el aliento con un beso de precisión quirúrgica.

Agárrate a mis vértebras, puedes usar mis costillas para escalar el romántico ambiente de las noches en vela, en las que tenemos prohibido cerrar los ojos si no es para soñar despiertos o dar paso a un baile de lágrimas.

lunes, abril 09, 2007

Adiós

Bueno amigos, a este blog le ha llegado su fin. Si algún día emprendo alguna otra aventura por estas tierras, os mantendré informados.

Muchas gracias a todos los que habéis estado detrás durante este año y medio largo, los que habéis hablado, los que habéis callado. Gracias por compartir tiempo, palabras y silencios.

Nos veremos. Ha sido un auténtico placer.

lunes, abril 02, 2007

lunes, marzo 26, 2007

El Principito


Viví así, solo, sin nadie con quien poder hablar verdaderamente, hasta cuando hace seis años tuve una avería en el desierto de Sahara. Algo se había estropeado en el motor. Como no llevaba conmigo ni mecánico ni pasajero alguno, me dispuse a realizar, yo solo, una reparación difícil. Era para mí una cuestión de vida o muerte, pues apenas tenía agua de beber para ocho días.
La primera noche me dormí sobre la arena, a unas mil millas de distancia del lugar habitado más próximo. Estaba más aislado que un náufrago en una balsa en medio del océano. Imagínense, pues, mi sorpresa cuando al amanecer me despertó una extraña vocecita que decía:
- ¡Por favor... píntame un cordero!
-¿Eh?
-¡Píntame un cordero!
Me puse en pie de un salto como herido por el rayo. Me froté los ojos. Miré a mi alrededor. Vi a un extraordinario hombrecito que me miraba gravemente.
Ahí tienen el mejor retrato que más tarde logré hacer de él, aunque mi dibujo, ciertamente es menos encantador que el modelo. Pero no es mía la culpa. Las personas grandes me desanimaron de mi carrera de pintor a la edad de seis años y no había aprendido a dibujar otra cosa que boas cerradas y boas abiertas.















Miré, pues, aquella aparición con los ojos redondos de admiración. No hay que olvidar que me encontraba a unas mil millas de toda región habitada. Y ahora bien, el hombrecito no me parecía ni perdido, ni muerto de cansancio, de hambre, de sed o de miedo. No tenía en absoluto la apariencia de un niño perdido en el desierto, a mil millas de distancia del lugar habitado más próximo.
Cuando logré, por fin, articular palabra, le dije:
- Pero… ¿qué haces tú por aquí?
Y él respondió entonces, suavemente, como algo muy importante:
-¡Por favor… píntame un cordero!
Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer. Por absurdo que aquello me pareciera, a mil millas de distancia de todo lugar habitado y en peligro de muerte, saqué de mi bolsillo una hoja de papel y una pluma fuente. Recordé que yo había estudiado especialmente geografía, historia, cálculo y gramática y le dije al hombrecito (con un poco de mal humor), que no sabía dibujar.
- No importa - me respondió-, píntame un cordero!
Como jamás había dibujado un cordero, rehíce para él uno de los dos únicos dibujos que yo era capaz de realizar: el de la serpiente boa cerrada. Y quedé estupefacto cuando oí decir al hombrecito:
- ¡No!, !No! Yo no quiero un elefante en una serpiente. La serpiente es muy peligrosa y el elefante ocupa mucho sitio. En mi casa es todo muy pequeño. Necesito un cordero. Píntame un cordero.
Entonces dibujé un cordero. El hombrecito lo miró atentamente y dijo:










-¡No! Este cordero está ya muy enfermo. Haz otro.
Volví a dibujar.









Mi amigo sonrió dulcemente, con indulgencia.
-¿Ves? Esto no es un cordero, es un carnero. Tiene cuernos…
Rehice nuevamente mi dibujo: fue rechazado igual que los anteriores.









-Este es demasiado viejo. Quiero un cordero que viva mucho tiempo.
Falto ya de paciencia y deseoso de comenzar a desmontar el motor, garrabateé rápidamente este dibujo, se lo enseñé, y le agregué:



-Esta es la caja. El cordero que quieres está adentro. Con gran sorpresa mía el rostro de mi joven juez se iluminó:
-¡Así es como yo lo quería! ¿Crees que sea necesario mucha hierba para este cordero?
-¿Por qué?
-Porque en mi casa es todo tan pequeño…
-Alcanzará seguramente. Te he dibujado un cordero bien pequeño.
Se inclinó hacia el dibujo y exclamó:
-¡Bueno, no tan pequeño…! !Mira! Está dormido…
Y así fue como conocí al Principito.

miércoles, marzo 21, 2007

...

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca, me miras, me miras a mí, cada vez más de cerca, cada vez menos míos mis ojos, menos tuyos los tuyos, más nuestros, más de ambos, más cerca, tan cerca que ya no hay distancia, no hay espacio entre tu mirada y lo mirado, entre tú, entre yo, que ya no usamos más que el pronombre nosotros. Me miras, me miras, me miras de cerca, de cerca y sin saber que te observo, que tengo ojos en la espalda, en las costillas, en las muñecas tengo ojos también y te miro y aspiro el aire que ya no aguanta entre tu mirada y las mías, que estamos absorbiéndolo todo, destruyendo el ozono, las leyes físicas que nos contaban en el cole de que dos objetos no pueden ocupar a la vez el mismo espacio. Mentira. Mentira. Mentira.

lunes, marzo 19, 2007

El beso

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.





Rayuela, capítulo 7.

sábado, marzo 17, 2007

http://www.youtube.com/watch?v=s9e7ot5R6L4
Quiso estar presente mientras Lynch dictaba órdenes ante el telón rojo. Que Blue Velvet es suya y sólo suya y nadie era más irresistible que ella, ni tenía la piel tan suave ni tan azules los ojos. Y quería estar en todas las películas de Rohmer que no ha visto y en una de Patrice Leconte con un sugerente vestido de color imposible, y en todos los colores de Kieslowski, por supuesto. Le habría gustado enamorar a un director ruso y convencer a Mamet de su método. Habría llorado por ser recortada por Medem en un plano de Tierra, o por ser musa del Woody Allen de siempre. Amó inspirar a von Trier entre tanta heroína del dolor, que ya era hora de una venganza dulce y lenta. Siempre quiso unos zapatos rojos de purpurina y tres amigos, tres, como los tres cerditos, los tres ositos, las tres malvadas de la Cenicienta (que todos sabemos que a Disney le encantan los números tres y 7, y un montón de simbología imposible de descifrar sin que lo hayan hecho ya antes). Se quedó con las ganas pero hubiera matado por tener unos años más y la cara de Francesca para el Madison County. Y por ser la Lolita de Kubrick, la filósofa de Tokio, la muñeca vagabunda de una película japonesa, o el fuera de campo más hiriente de In the Mood for Love. Quiso ser todas ellas, y muchas más, muchas que no se atreve a pronunciar, que le han causado bastantes quebraderos de cabeza y muchos cristales rotos.

L'Amant (Marguerite Duras)


Un jour, j'étais âgée déjà, dans le hall d'un lieu public, un homme est venu vers moi. Il s'est fait connaître et il m'a dit : "Je vous connais depuis toujours. Tout le monde dit que vous étiez belle lorsque vous étiez jeune, je suis venu vous dire que pour moi je vous trouve plus belle maintenant que lorsque vous étiez jeune, j'aime moins votre visage de jeune femme que celui que vous avez maintenant, dévasté".




lunes, marzo 12, 2007

lunes, marzo 05, 2007

domingo, marzo 04, 2007

Las bailarinas azules


Se habían leído los labios en todos los idiomas y los cuerpos se habían leído y bebido y querido a todas horas también. Calla, no digas nada, dijo. Y a ella se le cayeron dos o tres lágrimas que parecían no querer irse a ninguna parte, sólo escapar de allí. Te quiero, contestó. No digas nada, volvió a decir, que tu amor no es más que dos palabras, que no me mantiene vivo, que lo que quiero es sentirlo de verdad, sentirlo con la piel y con tus ojos, que seas capaz de darme un dedo o una oreja o un hombro, que seas capaz. Lo soy, contestó sollozando. No, no lo eres, sólo me quieres porque he prometido hacerte mi musa y tú has querido enamorarte de mí, dijo y que nunca había sentido amor ni por su sombra dijo y que mucho menos por un artista bohemio que vivía en una buhardilla y sólo comía dos o tres veces por semana, de noche, encima del colchón sin sábanas donde dormía, asomado por la ventana minúscula que escondían tantos y tantos amaneceres. No, no me quieres, sólo estás maravillada, dijo. Maravillada porque nunca has sido como yo, porque nunca has conocido a nadie como yo, que se puede permitir el lujo de ser un inconsciente, un insensato, un muerto de hambre con muchas ideas, eso sí, muchas ideas y muchas imágenes en la cabeza y mucho arte y mucha esquizofrenia también.

jueves, febrero 22, 2007

Rojo

Ella que se sabía artista, la pobre, y que artista quería morir
y no quería vivir de otra manera.
Le gustaba pintar y dibujarte
y le gustaba sobre todo hacer fotografías, capturar con su ojo caprichoso y descarado todo lo que a la luz se esconde.
Y sufría.
La pobre sufría tanto que ya había empezado a disfrutar del llanto
y no podía ser de otra manera.
Recuerdo que una vez llegó diciendo le he dado los dedos de las manos y uno a uno se los ha comido. Los ha metido en su boca y me los ha devuelto fríos, fríos y llenos de nada, marcados de por vida.
Nunca tuvo buen ojo con los chicos
que llegaban y le hacían daño
y se reían de ella por la noche, después de darse y después de quererlos tanto y tan para siempre como nunca.
Por lo menos escribía de ello y gozaba al ver tanta sangre en el papel en blanco.
Le gustaba sufrir o eso es lo que parece cuando ves esas fotos tan oscuras y chillonas
o esos cuadros imposibles de descifrar entre tanto llanto y con tan poco sentido.
Las palabras las altera según se levante y se vista de un color o de otro.
Le gusta el rojo y a veces se pinta los labios a juego con los zapatos o al menos con uno de ellos,
y sale a dar una vuelta y a que la miren
con envidia ellas, con pasión ellos,
que ella lo sabe y le gusta y por eso sale tanto y hace tantas obras de arte.

lunes, febrero 19, 2007

Turnedo

http://www.youtube.com/watch?v=4pDEl4MWwN8

Por esta canción y todas las demás...

... y todo lo demás.

jueves, febrero 15, 2007

Espacio






De la evolución del espacio en la historia del arte, de cómo se crea la perspectiva, la profundidad de campo, de cómo se te clavan los ojos en el punto de fuga y decides perderte en el horizonte del plano. De cómo se representan las tres dimensiones y los colores. De cómo se recrean las medidas. De cómo atrapar el aire, el movimiento. De cómo un rascacielos cabe en unos centímetros. De cómo una superficie plana define tan bien contornos.







miércoles, enero 31, 2007

Fin de Semana...

Amar es eso, dos corazones latiendo al compás de uno... (Jorge Drexler)

lunes, enero 15, 2007

BaBeL

Babel. Tú y yo, que a veces hablamos idiomas distintos. Que necesitamos diccionarios como el resto, de vez en cuando. Cuando no nos miramos a los ojos y hablamos de espaldas, sin tocarnos. Hablamos idiomas distintos y no nos damos cuenta. Yo te escucho decir pero no dices. Tú me oyes distinto a lo que digo. No nos entendemos en noches que se cierran en banda como los párpados que no quieren abrirse cuando sueño contigo. Babel. Un ejército de significantes en busca de sentido. Una ruleta de matices. Un letrero en todos los idiomas menos el de uno. Menos mal que tú y yo solemos estar de frente y nos hacemos entender entre tanto ruido.

domingo, diciembre 24, 2006


FELIZ NAVIDAD A TODOS

miércoles, diciembre 20, 2006

Ida y Vuelta

Aparecías y desaparecías como aparece y desaparece la inspiración o la lluvia en ciudades como esta. Venías y te quedabas unos instantes y luego te ibas y yo me quedaba esperándote en la puerta de tu casa y en todos los rincones que había conocido por tu culpa, igual que por tu culpa conocí el amor y a contar más rápido para que más rápido pasasen las horas y los días. Me amabas y me decías que no podíamos ser por el momento y yo me sentaba en un banco delante de ti, pero tú no me veías. Podían pasar los años, que yo te estaba esperando. Lo sabía la lluvia, los paragüas y las gafas de sol. Iban y venían las estaciones y volvían a irse y volvían a volver y yo extendía las manos para así tocarte desde lejos la yema de tus dedos, para que te acordaras un poco de mi piel y volvieras a verme o a dejarme poemas en el buzón o simplemente para que me dijeras "Gracias por esperarme. Algún día..." [Algún día te querré tanto que vas a despertarte de esta horrible pesadilla y cuidaré tus sueños y cambiaré los colores del cielo que respiras y no te hará falta llorar para que llueva]. Y ese día llegó y todo huele a pasado, a canciones que hicieron las veces de tus palabras o de las mías cuando no me salía la voz de tanto gritarte y tanto amarte fuerte y amarte a voces. Y ya nada es lo que era ni nada ya puede hacernos daño.

domingo, diciembre 17, 2006

Baila conmigo esta noche, igual que ayer, sin música extradiegética. Que se arranque la melodía de tu cuerpo y el mío funcione de altavoces.







Que se enganchen tus costillas a las mías de por vida de una vez. Que ya no tienen nada que proteger si estás conmigo, bailando como si fuéramos a quedarnos sin oídos al instante.

Ayn

"Ninguna era tan bella como tú durante aquel fugaz momento en que te amaba: mi vida entera" (Ángel González)
Juguemos a leernos poemas de poetas que no se suicidan antes de los treinta. Y busquemos películas francesas que hablen de amor no kamikace. Que a nosotros eso de amarnos se nos da de maravilla, aunque a veces, entre copas, rompamos algunos cristales. Que te quiero bien, amor, y te quiero siempre, ya lo sabes. Hagamos trucos de magia como los de esta noche, y yo desaparezco de tus manos para que empieces a buscarme por todos los rincones. Y que me encuentres, que me veas sentada en una de las esquinas de este inmenso pasillo con una sonrisa en los labios, y en los ojos las manos, pensando que así te despisto, que no me sabes de memoria ni a ciegas. Querámonos así todos los días, como algunos sólo aciertan a quererse un instante. Que tú y yo somos un caso aparte, una constelación perdida, la más limitada de las series.

miércoles, diciembre 13, 2006

Me dedico a mirarte y a intentar capturar un poco de tu aliento, del aire que dejas escapar entre beso y beso, entre palabras. Me gusta beberte así, sorbo a sorbo, y saberme de memoria el escalofrío de siempre y tener las ideas claras, es decir, que voy a acabar llorando, como siempre, y que tú terminarás comiéndote mis lágrimas. Y mañana será otro día igual que hoy, quizá tan gris como esta tarde… o puede que aparezcan de una vez por todas los infinitos colores que nos prometieron de pequeños. Pero estarás tú, tan diferente como todos los días, sorprendiéndome con nuevas formas de juntar los labios, de enlazar las manos, de apoyar tu cabeza en mis costillas.

jueves, noviembre 16, 2006

Qué manía la de esas ciudades que se empeñan en poner tierra por medio, que deciden que tú y yo no nos acostemos a la misma hora ni comamos a la vez, ni lo mismo. Qué manía de enseñarte calles y edificios y cervecerías que yo no voy a conocer por el momento. Qué manía de darte las gracias en otros idiomas y con otros acentos y hacerte olvidar por un tiempo mis susurros. Qué manía la de hacerte despertar con otra luz y en otra cama. Qué manía pretenderte a todas horas. Qué manía de cautivarte constantemente, de enseñarte lo mejor de sus encantos. Qué manía de no ser yo; de no ir contigo; de no descubrir ciudades a la vez, como hemos descubierto casi todo.

martes, noviembre 14, 2006


"Es preciso que una imagen se transforme al contacto con otras imágenes de la misma manera que un color al contacto de otros colores. Un azul no es el mismo azul al lado de un verde, de un amarillo, de un rojo. No hay arte sin transformación."

Robert Bresson: Notas sobre el cinematógrafo

domingo, noviembre 12, 2006

Eraser


Borrar el pasado y los besos que no venían de ti y los abrazos que no eran tuyos y las caricias que no eran mías y las fotografías que no llevaban mi nombre. Borrarlo todo y empezar contigo desde el principio del todo, desde el despertar y las primeras manos que se ofrecen y abrigan del frío. Quitarlo todo: lo que ha venido rellenando ausencias, lo que había entre tú y yo antes de haber nosotros. No quiero romper recuerdos: quiero que nunca los haya habido. Que nunca haya habido nadie entre este par de uno que bombea por dos.

martes, noviembre 07, 2006



Caperucita Roja intentando no caerse al frío estanque de Versalles después de tres horas de "idílico" paseo por sus jardines. Y, con todo, tengo ganas de volver.

domingo, octubre 08, 2006

Olvido y Desencanto

¿Y si te olvidas un día de todo lo que te trajo a mí? Si olvidas dónde has puesto las llaves o la última película que te has comprado; si te olvidas de los cumpleaños y las fechas de exámenes. Quizá llegue un momento en que te olvides de mí, de esa madeja de hilos que fuiste siguiendo hasta encontrarme. Y me mires y no me veas brillar, brillar por dentro, y deje de darte luz y calor. Quizá despiertes y me encuentres durmiendo en tu cama y te preguntes por todas esas cosas que un día te encantaron, que te revolvieron la tripa y te hicieron querer bailar en plena calle. Por eso cada día es el primero y yo sigo luchando como si fuera el último para que nunca, nunca, llegue a serlo.

lunes, septiembre 25, 2006

Sí, por eso. También porque sonríes con los ojos. Y encoges los hombros; y me miras con la cara interna del codo y de las rodillas.

Y nos gusta tumbarnos abrazados y leer las nubes y las baldosas y contarnos las arrugas y los secretos y las cosquillas.

Quiero verte por dentro y estudiarte y aprender de memoria tus rincones.

lunes, septiembre 11, 2006


Bailando van tus muñecas haciendo piruetas en mi espalda y mis ojos te lanzan flechas que se te hunden en el estómago que arde y me quema el vientre que te llama y te tiende hilos que se te enganchan en el pelo que se me enreda entre los dedos que te buscan las cosquillas.

viernes, septiembre 08, 2006

Te llamo en mitad de la noche y te pido que vuelvas, no puedo, me dices y sigues allí aunque te cuesta igual que a mí tener tus dedos separados de los míos y vuelvo a llamarte por si acaso gritando te puedo traer más cerca o puedo escuchar tu voz aquí, a mi lado, mirando el faro y cantando y pasando frío y vértigo como siempre. Y eres tú exactamente el de ayer pero estás lejos y te siento lejos y alargo hasta las venas para que las rellenes de ti y no te alcanzo no te alcanzo no te alcanzo. Pero seguiré intentándolo hasta que lo haga.

miércoles, septiembre 06, 2006

-Te invito a desayunar y a esquiar y a venirte a París conmigo.
-Estás loco.
-¿Por qué?
-Apenas me conoces.
-Qué más da. Me fio de ti.
-Hace falta mucho más que eso.
-¿Hace falta que me gustes?
-Por ejemplo. Y que me escribas cuentos y me cantes canciones al oído.
-Lo haré.
-Y que me digas que la Torre Eiffel no tiene ningún sentido sin mí arriba.
-No lo tiene.
-Y que me abrigues cuando haga frío y tengas preparado un café con leche y con espuma.
-No lo dudes.
-Y que me des la mano con fuerza y me abraces rojo sangre rompehuesos.
-Haré todo lo que quieras.
-¿Y me querrás?
-Te querré. Te querré tanto que no vas a poder creerte que se pueda ser tan feliz.
-¿Y se podrá?
-Ponme a prueba.