domingo, diciembre 17, 2006

Ayn

"Ninguna era tan bella como tú durante aquel fugaz momento en que te amaba: mi vida entera" (Ángel González)
Juguemos a leernos poemas de poetas que no se suicidan antes de los treinta. Y busquemos películas francesas que hablen de amor no kamikace. Que a nosotros eso de amarnos se nos da de maravilla, aunque a veces, entre copas, rompamos algunos cristales. Que te quiero bien, amor, y te quiero siempre, ya lo sabes. Hagamos trucos de magia como los de esta noche, y yo desaparezco de tus manos para que empieces a buscarme por todos los rincones. Y que me encuentres, que me veas sentada en una de las esquinas de este inmenso pasillo con una sonrisa en los labios, y en los ojos las manos, pensando que así te despisto, que no me sabes de memoria ni a ciegas. Querámonos así todos los días, como algunos sólo aciertan a quererse un instante. Que tú y yo somos un caso aparte, una constelación perdida, la más limitada de las series.

1 comentario:

aYn dijo...

...pues si no es el sentimiento más bonito que has escrito, en mi, se ha clavado hasta el fondo, ha tocado hueso y ha roido todo lo negro pegado a él. Quizá sea por eso por lo que decirte algo supone escalar un Everest hasta la cima para luego descubrir que estoy en la falda de cualquiera de tus montañas. Y soy tan limitado, que sólo tú sabes leer mi código de barras, oblicuas, horizontales e incluso sinuosas. Eso sí, no hay memoria que te pueda saber; tan infinita, que ni tus ojos me caben en la mirada...