viernes, junio 16, 2006

Des-inspirada

Tampoco hoy va a ser el día en que escriba el poema por el que sería recordada siempre. Ella quería ser admirada por saber traducir sensaciones en todos los idiomas y por hacerlas traducibles ante tanto artista incrédulo y falto de rojo. Pero hoy no iba a ser el día en que encontraría la inspiración y no la dejaría marcharse. Que a base de bollería recién hecha y café caliente no se consigue retener a todos siempre. Como decía, hoy no se iba a levantar con una idea espanta-sueño en la cabeza ni iba a salir corriendo a la calle a beberse nubes y semáforos y canciones de cada escaparate. No, no iba a ser el día. En lugar de ello, se levantó más o menos como siempre y más o menos como siempre pensó en ti y desayunó lo de siempre y no bajó a gritar ni a beberse el mundo ni nada de lo que ocurre cuando aparece la inspiración... que siempre es así, de repente, como cuando tú llegaste.
Quizá tenga que esperar al año que viene, quizá unos días. Eso es lo bueno, que viene cuando le apetece, se queda hasta que se aburre o se enfría el desayuno y te llega sólo hasta donde la dejas pasar.

jueves, junio 08, 2006

Now I will do nothing but listen,
To accrue what I hear into this song, to let sounds contribute toward it.
I hear bravuras of birds, bustle of growing wheat, gossip of flames, clack of sticks cooking my meals,

I hear the sound I love, the sound of the human voice, I hear all sounds running together, combined, fused or following,
Sounds of the city and sounds out of the city, sounds of the day and night,
Talkative young ones to those that like them, the loud laugh of work-people at their meals,
The angry base of disjointed friendship, the faint tones of the sick,
The judge with hands tight to the desk, his pallid lips pronouncing a death-sentence,
The heave'e'yo of stevedores unlading ships by the wharves, the refrain of the anchor-lifters, The ring of alarm-bells, the cry of fire, the whirr of swift-streaking engines and hose-carts with premonitory tinkles and color'd lights,
The steam-whistle, the solid roll of the train of approaching cars,
The slow march play'd at the head of the association marching two and two, (They go to guard some corpse, the flag-tops are draped with black muslin.)
I hear the violoncello, ('tis the young man's heart's complaint,)

I hear the key'd cornet, it glides quickly in through my ears,
It shakes mad-sweet pangs through my belly and breast.
I hear the chorus, it is a grand opera,

Ah this indeed is music--this suits me.
A tenor large and fresh as the creation fills me,

The orbic flex of his mouth is pouring and filling me full.
I hear the train'd soprano (what work with hers is this?)

The orchestra whirls me wider than Uranus flies,
It wrenches such ardors from me I did not know I possess'd them,
It sails me, I dab with bare feet, they are lick'd by the indolent waves,
I am cut by bitter and angry hail, I lose my breath,
Steep'd amid honey'd morphine, my windpipe throttled in fakes of death,
At length let up again to feel the puzzle of puzzles,
And that we call Being.

Song of Myself XXVI

Walt Whitman




Me suenas por dentro me suenas.
Y te quiero cuando me tocas canciones
y retumba tu voz
y me vibras.

lunes, junio 05, 2006

Felicidades

Es en noches así, como esta que empieza más o menos ahora, cuando mi mente viaja hacia el pasado y recoge las lágrimas de tantas noches en vela. Pero hoy no es igual porque tú eres más tú que nunca y me has dado la mano hace apenas dos horas y yo te he querido tanto como siempre y mucho menos que mañana. Y una piensa en las noches que no querían dormir y en los ojos repletos de barcos y veleros. Aunque a ti no te guste recordar el dolor y prefieras quedarte con sonrisas recientes. No importa. Podemos dejar de hablar de cuánto nos sangraban las manos de no vernos pero hoy todo es tan diferente a entonces que ya no duele, sólo se encoge algo dentro pero dura un instante. Y apreciamos más. Yo aprecio: tu risa y tus paseos y tus tobillos y tus dedos de pianista y tu barba y tus ojos y tu forma de bailar en plazas que se expanden a tu paso. Y te quiero. Así, como si fuera fácil. Como si cualquiera pudiera hacerlo. Te quiero igual que cuando dudaba en felicitarte hace ya tantas noches. Pero ahora es distinto y podemos gritarlos: que te amo, que esta noche (también) te voy a echar de menos, que mañana te quiero (también), que me gusta tu espalda incluso cuando duele, que me entusiasma tu risa y todas las pequeñas cosas que regalas a diario y que felicidades (de nuevo). Y ya casi se me ha olvidado que una vez nos dolimos y sólo quiero regalarte que puedas perdonarte, pero no puedo. Por eso me he propuesto hacerte tan feliz y tan consciente de lo mucho que te quiero y de lo poco que me importan los días que hemos pasado visitando otros continentes.
A Jota, que me lo da todo sin llegar a pedirlo: felicidades.

lunes, mayo 29, 2006

Gracias...

A veces sólo estamos vivos. Vivos sin más. Vivos sin vivir. La vida como estado, como pasión pero no como acción. Dejamos que pase el tiempo o el hombre de nuestra vida y no nos levantamos del asiento porque no tenemos ganas. Perdemos el tren o la fotografía perfecta pero no queremos echar a correr, atrasar el reloj y congelar ese instante. Dejamos de amar para ser amados; dejamos que nos cuiden y nos bailen el agua y no buscamos nada que regalar. Ponemos el cuerpo para recibir abrazos pero no damos manos ni hombros ni risas ni llamadas de teléfono. Como si no hubiera tiempo para nadie más que para nosotros mismos. Como si no hubiera nadie de quien preocuparse...
Hoy quiero daros las gracias a todos los que estáis ahí, los que entráis en este espacio y comentáis y los que no. Los que lo leéis desde lejos y los que estáis a mi lado. A los que os llegan estas palabras y a los que no. Los que me dais la razón y los que disentís. A todos, de verdad, gracias por seguir al otro lado de la pantalla. Y gracias sobre todo a ti.

domingo, mayo 28, 2006

Estallando

Como si me hubiera tragado un trozo de sol con sus rayos y todo y me estuviera empujando por dentro, intentando expandirse dentro de mí; me golpea los huesos y grita. Chilla y llora y da patadas y rebota entre mis costillas como queriendo salir. Va a reventarme el alma pero me deja como regalo todas las sonrisas del mundo.

domingo, mayo 21, 2006

Y no te pido más que te estés a mi lado...


y que mantengas la sonrisa cuando hay nubes y llueve
y que te sigas levantando por mucho que te caigas
y que te brillen los ojos cada vez que me mires
y que no te rindas por mucho que te tienten

y que pruebes cada puerta aunque lleve candado
y que continúes bailando en medio de la calle
y que me lleves a todos los escenarios que te tienen prohibidos
y que me partas los huesos en un abrir y cerrar de brazos

y que no dejes de luchar contra los malos tiempos
y que dejes que tus manos desafíen las leyes
y que dejes las lágrimas para las películas francesas
y que mantengas la cabeza alta, más alta, más alta...

... como una escalera.



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lunes, mayo 15, 2006

Dejó por escrito:

Si me lo permite, me gustaría pedirle que se ahorrara las explicaciones. No es necesario que diga nada. Es preferible el silencio al absurdo. Permítame que le idolatre por última vez: cierre la boca. No vuelva a prometer nada que no vaya a cumplir. No vuelva a adornar mis sueños. Déjeme pasear tranquilamente; no me tienda la mano, ya no queda nada que sujetar. Si me lo permite, le he dejado un regalo escondido en uno de sus libros de noche. Son las llaves del buzón. Quizá quiera ahorrarme el martirio de encontrarme con cartas a su nombre. Ya no puedo soportar más remitentes en blanco.

domingo, mayo 14, 2006

Pronombres

Vamos dejando atrás los pronombres más personales que, como las lágrimas, ya han dejado de tener sentido alguno.
Y vamos olvidando los túes y los yoes por los nosotros.
Y ahora somos nosotros los que tenemos pesadillas por las noches por la ausencia del tú, que ya no es tal, sino medio nosotros. Y, claro, a nosotros nos quema perder la otra mitad al despedirnos.
Y la historia se enreda porque, para variar, vas cambiando el lenguaje (aunque estaría mejor decir que vamos cambiándolo, aun mintiendo).
Pero si me permites, voy a decirte que te amo -porque no es lo mismo eso a que nos amamos, aunque también sea cierto-.
Yo quiero rendirle un tributo a tus pronombres y a tus extremidades. Y permíteme decir contigo todas las veces que hagan falta y desgastarte los tes cuando te diga: te quiero, ámote y te voy a dar mi vida.

domingo, mayo 07, 2006

Al menos

Al menos me estás abrazando esta noche y todas las que vendrán mañana y la calle estará recibiendo mañana los rayos de ese sol que hoy nos deslumbra.
Al menos no estaremos nunca tan ciegos como para no vernos, aunque sea más allá de los ojos desde los que miramos. Que aunque perdiésemos los ojos o se los llevaran las desgracias, tú y yo seguiríamos mirándonos desde las cuencas vacías.
Al menos nunca seré vacía como lo fui cuando no te tenía en los brazos o cuando imaginaba el tacto de mis dedos repasando los surcos de tus manos -y dolía-.
Al menos hoy nos hemos estudiado la endodermis y cantamos canciones en el autobús de vuelta a casa y soñamos que no tienes que irte cuando me des las buenas noches, soñamos poder darnos las buenas noches a puerta cerrada.
Pero al menos no nos cansamos de contar los minutos, las horas o los días que falten para entonces, como nunca nos hemos cansado de esperarnos y de amarnos gritando para dentro. Para que no se oyera, para no abrir heridas.
Al menos las heridas que ayer nos provocamos ríen ahora cuando les damos besos.

miércoles, abril 26, 2006

Ellos

ÉL
es alto y a ti te parece el más alto del mundo y es guapo y a ti te parece precioso y es inteligente y tú le darías un premio a la sabiduría y además es generoso y se hace preguntas y nada sacia su curiosidad hasta que no apareces tú y le cierras la boca con un beso. Te encanta su boca. Pasarías en ella tantas temporadas. Te gusta navegarla y aprenderla como todas esas asignaturas que aprendes sabiendo que no van a servirte para nada. Pero esto lo haces con ganas, porque ella te devuelve con creces tanto tiempo en sus olas. Y te gustan sus pies y sus manos. Sobre todo sus manos porque nunca habías imaginado que existían unas manos tan bonitas. Pero existen y son tuyas. Que te las regaló esa noche en que las puso sobre la mesa y a ti no te quedó más remedio que tomarlas y besarlas y decirle que nunca nadie te había hecho un regalo tan bonito -aunque en realidad no dijiste nada, pero te pusiste a llorar, que es más o menos lo mismo-. Y, sin embargo, cada día te hace mejores regalos si cabe.
ELLA
dice que exageras pero no lo puedes evitar. Te conmueven sus ojos porque te ves en ellos y porque siempre apuntan a ti, como esa bala que te clavó y no consigues arrancarte. Es que ella se dedicaba a ir dejándote heridas para poder tener una excusa y después curarte. Y lo hace. Y cuando no sabe hacerlo te sonríe y a ti te gusta tanto su sonrisa que eres capaz de perdonarle cualquier cosa. Y te vuelve loco cuando se coloca tanto el flequillo hasta taparse bien la frente a pesar de que tú preferirías que la tuviera al descubierto: ya sabes que la reserva para ti. Me ha dicho que no entiende cómo puedes soportarla pero no tiene muy claro todavía cómo puedes amarla de esa manera en que lo haces. Es tan egocéntrica que se creía la única capaz de hacerlo así, poniéndolo todo, agarrándose a ti desde las entrañas hasta las orejas. Qué puede hacer, ya sabes que no concibe otro plan de acción que el de pasarse las horas espíandote con el rabillo del ojo, ese que forma parte del tándem que tanto te emociona.

viernes, abril 21, 2006

Por Dentro

Y luego estabas tú y esa particular manera de cerrar los ojos sin cerrarlos del todo y que sólo yo veía cuando juntábamos los labios y nos bebíamos y nos queríamos tanto, tanto que ya no nos duele. Y yo abría los ojos para mirarte a los ojos y observaba que habías dejado tus párpados a medio cerrar y yo podía verte los ojos, los de dentro, y me sentía privilegiada por poder tener esa imagen ante mí: tus ojos entreabiertos, que es lo mismo que tú queriendo cerrarlos y yo empujando desde abajo para vértelos, para seguir observándote mientras los intentas cerrar.

Porque tú nunca cerraste la puerta con llave y yo podía seguirte los pasos por el hueco que dejaste abierto. Cogí una silla de madera roja a punto de morir –exactamente igual que yo cuando dolías- y me sentaba a perseguirte con los ojos, a buscarte en esa habitación a la que no tenía acceso y que era verde, verde abrigo, y olía a una colonia cuyo frasco era del mismo color, y estabas tú ahí dentro, y yo podía verte dormir, verte comer, verte abrazar, verte llorar, verte escuchar, verte ver, verte morir, verte reír, verte besar, y todos los demás estaban fuera de campo para mí, fuera del alcance de la ranura de tu puerta, esa puerta que en el fondo eras tú y que son tus párpados cuando no los dejas caer del todo. Porque tú siempre quieres regalarme más que nadie. Tú siempre quieres regalarte más que nadie.

(…) Por dejarme mirarte por dentro, levantar tus persianas, abrir tu puerta, pasar adentro. Y porque ni siquiera me dejas que llame antes de entrar.

domingo, abril 16, 2006

Tropiezos y con-sentidos

Que te he estado esperando y me has estado esperando en paradas de autobús y aeropuertos en vela. Y te he estado esperando con los ojos rojos y la piel seca y tú con los ojos secos y la piel roja. Que pedíamos a gritos una cuerda para atar nuestras ventanas que querían jurarse amor eterno y chillaban de rabia y nosotros apenas las oíamos. Apenas las queríamos oír.

Que te he estado esperando en el sueño de siempre como siempre has estado tú esperando en el café de siempre. Que siempre nos hemos esperado. Que te he amado siempre y me has amado siempre y hemos escrito cartas siempre que nunca hemos mandado. Pero que te he seguido siempre cuando te ibas lejos y cuando no querías verme o te escondías o cuando me cruzaba contigo una mañana de lluvia y paraguas verde pistacho.

Te gusta el helado de pistacho y te gustan los pistachos de ese país que no visitaremos pero que yo he viajado contigo en nuestros sueños a recoger pistachos para ti.

Y me has estado esperando aunque doliera más de la cuenta pensarme porque en el fondo siempre hemos estado en el banquillo aunque saliéramos a entrenar de vez en cuando. Y siempre parecía que íbamos a entrar a jugar pero siempre nos dejaban con las ganas. Ahora estamos disfrutando del partido que dura más de dos tiempos y un descanso. Este partido nuestro dura años luz míos y años luz tuyos, aunque los años luz sólo midan la distancia. Hasta hoy. Que yo te he estado esperando tanto tiempo y te he amado desde tan lejos y tan profundo y tú has estado esperando tanto tiempo y me has amado desde tan lejos y tan profundo que hace falta repetir palabras porque lo que llevan dentro cambia cada vez que se pronuncian. Que yo te he estado esperando en una sala de cine en carne viva y lágrimas de cristal sin colores. Y tú has tenido que interrumpir varias comidas porque te iban a estallar los ojos rojos.

Y te he estado esperando cuando preferías quedarte en otros brazos, que aunque yo también estuviera en otros brazos yo te estaba esperando. Y que te estaba esperando aun cuando no tenía extremidades inferiores –que me fuiste comiendo hasta hacerme desaparecer-. Que acabaste conmigo y yo acabé contigo y a los dos nos siguieron quedando ganas de esperarnos cuando se ponía gris el cielo o cuando se abría y tus sonrisas pasaban más desapercibidas que de costumbre.
Que yo te seguía robando besos, seguía tomándote prestados los labios y las manos y el cuello y esa espalda que me daba vértigo, que aún me lo da. Que tú seguías viéndome en fotografías en blanco y negro y al abrir la ventana me veías pasar y probablemente mirarte con los ojos clavados en ti y rojos y secos los ojos de mirarte. Que tú me seguías cantando al oído y que no me hacía falta vivir en silencio para escucharte. Que nos hemos amado tanto y siempre y tan de dentro y tan hacia dentro y tan profundo y tan de verdad y tan sin palabras y tan impronunciable y tanto y tan difícil de explicar.

Siento tropezarse las palabras.

martes, abril 11, 2006


Hay calles con luz y calles que se iluminan a tu paso

pero lo que nosotros hacemos cuando nos damos los labios es ir sobreexponiendo muchas otras,

saturando colores, exagerando contraluces.

viernes, abril 07, 2006

Sección temporal en la historia

Te quiero
Aunque te hayas ido. Aunque me hayas arrancado la piel que me prestaste. Aunque digas que no me quieres por mucho que yo sepa que lo sigues haciendo. Por mucho que yo sepa que tenías que irte. Por poco que yo quiera.
A pesar de que te has llevado los colores y has dejado un poco de verde en las esquinas de esta habitación que ya no entiende de nada ni deja pasar la luz. Aunque este colchón haya dejado su trabajo por falta de éste. Aunque mi corazón esté en suspensión hasta nuevo aviso.
No importa que la mesa de comer se haya quedado grande ni que yo haya perdido las ganas de alimentar el frigorífico y él a mí. A pesar de que las persianas se han cansado de subir a las alturas y de que las canciones han perdido sus corcheas.
Aunque no te lo dijera con suficientes ganas ni te dejara leerme. Aunque te diga que te odio y que espero que acabes encontrando los corazones que te faltan. A pesar de los golpes que te doy en pesadillas azules y poco contrastadas. A pesar de la sangre.
Te quiero y sé que no te marchas por falta de amor o porque no te doy los abrazos suficientes. Te quiero a pesar de no saber por qué te vas, por qué me dejas sola cuando me han salido goteras por las paredes. Te quiero porque no me hace falta entender tus motivos para quererte.

martes, abril 04, 2006

Artistas

Se enamoró de él porque era artista y porque tenía los ojos exactamente del mismo color que los suyos.

Pensó que podrían servirle en caso de perderlos
y pensó que podría regalarle obras de arte por su cumpleaños.

Le encantaba mirarle las manos mientras trabajaba, cuando luchaba por fundir fachadas con paisaje. Le gustaba su cuerpo en tensión, la forma que adquiría su cuello y la parte superior de la espalda y cómo su escritora favorita lo había descrito ya mucho mejor que ella.
Y que no sólo hacía arte sino que lo tenía. Poseía la magia inyectada en las venas y regalaba risas contagiosas y palabras que aprendía en los periódicos. Se esforzaba por hacer poesía sin darse cuenta de que el poema era él. Que él es obra parida por peritos en letras y amaneceres.

lunes, abril 03, 2006

De tu boca

Cuelgan de tu boca hilos de seda, de tu boca de fresa y caramelo, de tu boca tan sabia y tan abierta, de tu boca de rojo terciopelo

Cuelgan hilos de seda tan suaves,

hilos largos y dulces y traviesos

hilos que se escapan de esa boca tan llena de virtudes que rebosa abrazos, idiomas y poemas.

Quiero que hilos de fresa de tu boca se me agarren por dentro en doble nudo.


Quiero que tu boca aparque sus hilos en cada parte de mí para engancharse, que tengo lleno de plazas disponibles todas las esquinas de este garaje privado.

Sólo quiero tu boca, risa y roja. Tu boca con sus lazos en muñecas, codos y tobillos, llenándolo todo de seda y terciopelo, creando una cárcel contigo,

que ya no es cárcel.

domingo, abril 02, 2006

Me quedo contigo

  • ante páginas en blanco y falta de ideas
  • en los días oscuros y borrosos
  • en tormentas de noche y cristales rotos
  • en sinsonrisas al lado ni a la vista
  • en lágrimas propias y escondidas
  • en enfermedad presente o venidera
  • en precipicios y vértigo
  • en tumores que envenenan y destrozan
  • en flaquezas posibles
  • en hastío y desidia
  • en la ausencia del color
  • en la pérdida, la huída y el fracaso
  • en la caída que duele y la que mata
  • si hay agujas clavadas en tus ojos
  • en la ausencia de luz y de aire libre

Me quedo contigo porque no concibo otra forma de quedarme. Porque no estar contigo es vivir en huída continua, en búsqueda incansable de ojos, manos y arterias que me recuerden a los tuyos. Porque quiero quedarme y apoyar la cabeza en tu pecho y dormirme ahí, entre tus brazos. Porque me sigo quedando contigo con el paso del tiempo, porque no encuentro otra forma de pasarlo. Porque soy feliz y me haces falta para esbozar una sonrisa de las grandes. Porque quedarme contigo es un regalo y mirarte las pupilas, mi actividad favorita. Me quedo contigo porque te has adherido a mi piel como gasa a la herida y ya no puedo despegarte sin sentirme incompleta.

miércoles, marzo 29, 2006

Sí, sí lo sé...

Cuando tú me dices "te quiero" y yo te digo "lo sé", tú contestas "no, no lo sabes" pero sí, sí lo sé. Lo sé porque si yo no fuera capaz de saberlo, tú no serías capaz de amarme como lo haces. Ni al revés.

Lo que quiero decir es que tú y yo nos entendemos y que lo hacemos más allá de las palabras y sus significados. Que tu hígado y el mío se entienden, y que mis rodillas entienden a las tuyas, y viceversa. Que te sé leer. Que te traduzco.

Lo que quiero decir es que si yo estoy capacitada para responderte es porque también lo estoy para darme a ti, y que es recíproco: que te viertes en mí porque te relleno los espacios en blanco, las noches en vela. Y nos queremos y nos sabemos amantes y amados a la vez y a partes iguales y sólo en la consciencia de tu amor me siento viva y con capacidad de amarte por completo (antes no alcanzábamos el total del rendimiento).

Lo que quiero decir es que me llega la luz que empujas por mis rincones, que la diferencio de la luz del sol y de bombillas. Que tiene una temperatura de color distinta a todas, en la franja invisible del espectro, pero que yo la siento. Que te noto deslizándote por los laberintos que tengo dentro, tropezándote con órganos y cableado, evitando chocar con los huesos para no despertarme la piel. Que te noto irradiando luz y yo la absorbo; y juego con tus haces en mis dedos.

lunes, marzo 27, 2006

La insoportable gravedad de los abrazos

"No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña Muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña Muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace."
Eduardo Galeano
Yo quiero un abrazo de los tuyos, de los que parten huesos y escarban en los órganos. Un abrazo de los que sólo tú sabes darme, apretando con fuerza tu pecho y el mío hasta destrozarlo, hasta suavizar texturas. Quiero morirme así, entre tus brazos, si es que pudiera elegir cómo morirme. Quiero una transfusión sanguínea, establecer puentes de comunicación entre tus arterias y mis venas. Yo quiero un abrazo de esos que me das sin previo aviso, de los que insuflan vida en estado líquido, de los que llevan besos de regalo. Quiero intercambiar costillas contigo, columnas vertebrales. Quiero enlazar aparatos digestivos, entre otras cosas. Quiero que todo me venga con tu abrazo, con tus brazos protegiéndome los míos. Quiero caber en ti, que me concentres. Quiero abrazos con canciones y sin motivos. Yo quiero un abrazo de los tuyos, de los que vierten ganas y espíritu. Yo te quiero abrazar.

sábado, marzo 25, 2006

Esto no es una crónica del concierto de ayer...

Ayer
"M nunca dudó que me quería a pesar de todo, pero el día que se fue no le importó dejarme solo,
"lo hago por ti", me dijo, ya verás, sin mi estarás mejor, y me dio un beso en la mejilla, cogió la puerta y sonrió"
"Quieres que me entregue a ti mejor y olvide que mañana estaré esperando a que me llames"
"Sé que corre en contra mía, que el tiempo corre en cada instante y a usted parece no importarle malgastarlo conmigo… Algunas cosas se pararon porque usted igual me dio motivos para no volver jamás"
"Si cada vez que vienes me convences, me abrazas y me hablas de los dos y yo siento que no voy, que el equilibrio es imposible cuando vienes y me hablas de nosotros dos. No te diré que no,
yo te sigo porque creo que en el fondo hay algo..."
"Reconozco que esperar es más fácil cuando sabes que te has ido lejos, sabes que no has perdido posibilidad y empujas más los huesos ¿dónde has estado? Creo que salí a preguntar por ti y nadie ha contestado y me quedo aquí parado, todos me han mirado y no encajé muy bien que te hayas marchado... "
"Aunque siga suspirando por algo que no era cierto; me lo dicen en los bares, es algo que llevas dentro: que no dejas que te quieran, sólo quieres que te abracen y publicas que no tuve ni valor para quedarme. Yo rompí todas tus fotos, tú no dejas de llamarme. Quién no tiene valor para marcharse…"
Hoy
"Si yo te giro para verte y el humo me intoxica, recorriendo los caminos, respirando los latidos..."
"Cada día, suspiran mis zapatos por dejar el pavimento separándonos a ti y a mí del centro"
"Para que la luna llena nunca choque contra el suelo, hemos de encontrarnos siempre a las afueras del pueblo con todos los besos nuestros. Son preciosos nuestros besos a las afueras del pueblo. ¿Qué pueden tener de malo si es lo que mejor hacemos?"

"Si dices mi nombre es espectáculo y me tiemblan las entrañas y se aprietan las paredes de este mundo. Sentí tu esqueleto susurrándome que me quisiste cada día que rompimos las barreras del sonido comiéndonos la boca diciendo que el futuro solamente podría convertirse en nuestra suerte... Sí... eres espectáculo... espectáculo... Y tú ni siquiera lo llegas a notar..."


Ayer, Iván Ferreiro me ofreció un recorrido por los cinco últimos años de mi vida. Me arrancó lágrimas que tenía ya secas y escondidas, me hizo sonreír, me guiñó los ojos, me revolvió por dentro, me dio un vuelco al corazón, me sopló vida, me susurró, me trajo recuerdos renovados, me cambió la vida un poco. Un concierto inolvidable. Un final inmejorable ("ahora tendré que salir a buscarme alguien que me arranque de cuajo la pena", "retales de mi vida, fotos a contraluz" "que no, que no, que no, que no..." y tantas más. Incluída la que os dejo aquí. Insuperables Maga-Ferreiro.

Diecinueve