jueves, junio 08, 2006

Now I will do nothing but listen,
To accrue what I hear into this song, to let sounds contribute toward it.
I hear bravuras of birds, bustle of growing wheat, gossip of flames, clack of sticks cooking my meals,

I hear the sound I love, the sound of the human voice, I hear all sounds running together, combined, fused or following,
Sounds of the city and sounds out of the city, sounds of the day and night,
Talkative young ones to those that like them, the loud laugh of work-people at their meals,
The angry base of disjointed friendship, the faint tones of the sick,
The judge with hands tight to the desk, his pallid lips pronouncing a death-sentence,
The heave'e'yo of stevedores unlading ships by the wharves, the refrain of the anchor-lifters, The ring of alarm-bells, the cry of fire, the whirr of swift-streaking engines and hose-carts with premonitory tinkles and color'd lights,
The steam-whistle, the solid roll of the train of approaching cars,
The slow march play'd at the head of the association marching two and two, (They go to guard some corpse, the flag-tops are draped with black muslin.)
I hear the violoncello, ('tis the young man's heart's complaint,)

I hear the key'd cornet, it glides quickly in through my ears,
It shakes mad-sweet pangs through my belly and breast.
I hear the chorus, it is a grand opera,

Ah this indeed is music--this suits me.
A tenor large and fresh as the creation fills me,

The orbic flex of his mouth is pouring and filling me full.
I hear the train'd soprano (what work with hers is this?)

The orchestra whirls me wider than Uranus flies,
It wrenches such ardors from me I did not know I possess'd them,
It sails me, I dab with bare feet, they are lick'd by the indolent waves,
I am cut by bitter and angry hail, I lose my breath,
Steep'd amid honey'd morphine, my windpipe throttled in fakes of death,
At length let up again to feel the puzzle of puzzles,
And that we call Being.

Song of Myself XXVI

Walt Whitman




Me suenas por dentro me suenas.
Y te quiero cuando me tocas canciones
y retumba tu voz
y me vibras.

14 comentarios:

Askonigsberg dijo...

Creo que fue de los primeros que leí, perdón, entendí de Whitman

Bonito recordarlo en tu blog

juanan dijo...

hace poquito me regalaron un poemario de Whitman... y hoy, me he despertado con él, con ese librito... y ahora te leo y... coincides!

gracias

Para, creo que voy a vomitar dijo...

Lo más grande es cuando te sacan de dentro la mejor sinfonía de tu vida!

ayn dijo...

...Ahora te quiero
como el mar quiere a su agua:
desde afuera, por arriba,
haciéndose sin parar
con ella tormentas, fugas,
albergues, descansos, calmas...

Pedro Salinas


...como el piano quiere a sus teclas:
bajo tus dedos, en las corcheas,
desde la habitación clara de mis ideas,
cuerpos sin piel rozándose las letras...

FUSER dijo...

Podrias saciar mi curiosidad? Las coordenadas exactas de la via láctea.

Aveces el mundo no me permite volver a visitarme....

gracias por los comentarios pasados..

Javi dijo...

hacía tiempo que no me pasaba por aki...

sige retumbando tu voz

bowie dijo...

oh capitán, mi capitán! y yo que hasta ahora solo había leído al tío Witman en su traducción al español...creo que así gana mucho

va el abrazo

natalia (cenicienta) dijo...

q bueno q alguien te haga vibrar... besos

salem dijo...

Coño.. Hacía tiempo que no tenía reseñas de el.. Lo leí creo que en el ultimo curso del instituto por recomendación de mi profesira de biología..

Jessika dijo...

Vibremos al son del latir de nuestros corazones.
Salu2

PeQuEñAs ReVoLuCiOnEs dijo...

"Un hombre del pueblo de Negúa, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende."

Eduardo Galeano

rdelirio dijo...

tambor en el pecho...conozco ese sonido..

Nacho Montoto dijo...

Sigue sonando...

pqueno dijo...

bello

(no hay más palabras)

abrazos ausientes desde el norte