miércoles, abril 26, 2006

Ellos

ÉL
es alto y a ti te parece el más alto del mundo y es guapo y a ti te parece precioso y es inteligente y tú le darías un premio a la sabiduría y además es generoso y se hace preguntas y nada sacia su curiosidad hasta que no apareces tú y le cierras la boca con un beso. Te encanta su boca. Pasarías en ella tantas temporadas. Te gusta navegarla y aprenderla como todas esas asignaturas que aprendes sabiendo que no van a servirte para nada. Pero esto lo haces con ganas, porque ella te devuelve con creces tanto tiempo en sus olas. Y te gustan sus pies y sus manos. Sobre todo sus manos porque nunca habías imaginado que existían unas manos tan bonitas. Pero existen y son tuyas. Que te las regaló esa noche en que las puso sobre la mesa y a ti no te quedó más remedio que tomarlas y besarlas y decirle que nunca nadie te había hecho un regalo tan bonito -aunque en realidad no dijiste nada, pero te pusiste a llorar, que es más o menos lo mismo-. Y, sin embargo, cada día te hace mejores regalos si cabe.
ELLA
dice que exageras pero no lo puedes evitar. Te conmueven sus ojos porque te ves en ellos y porque siempre apuntan a ti, como esa bala que te clavó y no consigues arrancarte. Es que ella se dedicaba a ir dejándote heridas para poder tener una excusa y después curarte. Y lo hace. Y cuando no sabe hacerlo te sonríe y a ti te gusta tanto su sonrisa que eres capaz de perdonarle cualquier cosa. Y te vuelve loco cuando se coloca tanto el flequillo hasta taparse bien la frente a pesar de que tú preferirías que la tuviera al descubierto: ya sabes que la reserva para ti. Me ha dicho que no entiende cómo puedes soportarla pero no tiene muy claro todavía cómo puedes amarla de esa manera en que lo haces. Es tan egocéntrica que se creía la única capaz de hacerlo así, poniéndolo todo, agarrándose a ti desde las entrañas hasta las orejas. Qué puede hacer, ya sabes que no concibe otro plan de acción que el de pasarse las horas espíandote con el rabillo del ojo, ese que forma parte del tándem que tanto te emociona.

viernes, abril 21, 2006

Por Dentro

Y luego estabas tú y esa particular manera de cerrar los ojos sin cerrarlos del todo y que sólo yo veía cuando juntábamos los labios y nos bebíamos y nos queríamos tanto, tanto que ya no nos duele. Y yo abría los ojos para mirarte a los ojos y observaba que habías dejado tus párpados a medio cerrar y yo podía verte los ojos, los de dentro, y me sentía privilegiada por poder tener esa imagen ante mí: tus ojos entreabiertos, que es lo mismo que tú queriendo cerrarlos y yo empujando desde abajo para vértelos, para seguir observándote mientras los intentas cerrar.

Porque tú nunca cerraste la puerta con llave y yo podía seguirte los pasos por el hueco que dejaste abierto. Cogí una silla de madera roja a punto de morir –exactamente igual que yo cuando dolías- y me sentaba a perseguirte con los ojos, a buscarte en esa habitación a la que no tenía acceso y que era verde, verde abrigo, y olía a una colonia cuyo frasco era del mismo color, y estabas tú ahí dentro, y yo podía verte dormir, verte comer, verte abrazar, verte llorar, verte escuchar, verte ver, verte morir, verte reír, verte besar, y todos los demás estaban fuera de campo para mí, fuera del alcance de la ranura de tu puerta, esa puerta que en el fondo eras tú y que son tus párpados cuando no los dejas caer del todo. Porque tú siempre quieres regalarme más que nadie. Tú siempre quieres regalarte más que nadie.

(…) Por dejarme mirarte por dentro, levantar tus persianas, abrir tu puerta, pasar adentro. Y porque ni siquiera me dejas que llame antes de entrar.

domingo, abril 16, 2006

Tropiezos y con-sentidos

Que te he estado esperando y me has estado esperando en paradas de autobús y aeropuertos en vela. Y te he estado esperando con los ojos rojos y la piel seca y tú con los ojos secos y la piel roja. Que pedíamos a gritos una cuerda para atar nuestras ventanas que querían jurarse amor eterno y chillaban de rabia y nosotros apenas las oíamos. Apenas las queríamos oír.

Que te he estado esperando en el sueño de siempre como siempre has estado tú esperando en el café de siempre. Que siempre nos hemos esperado. Que te he amado siempre y me has amado siempre y hemos escrito cartas siempre que nunca hemos mandado. Pero que te he seguido siempre cuando te ibas lejos y cuando no querías verme o te escondías o cuando me cruzaba contigo una mañana de lluvia y paraguas verde pistacho.

Te gusta el helado de pistacho y te gustan los pistachos de ese país que no visitaremos pero que yo he viajado contigo en nuestros sueños a recoger pistachos para ti.

Y me has estado esperando aunque doliera más de la cuenta pensarme porque en el fondo siempre hemos estado en el banquillo aunque saliéramos a entrenar de vez en cuando. Y siempre parecía que íbamos a entrar a jugar pero siempre nos dejaban con las ganas. Ahora estamos disfrutando del partido que dura más de dos tiempos y un descanso. Este partido nuestro dura años luz míos y años luz tuyos, aunque los años luz sólo midan la distancia. Hasta hoy. Que yo te he estado esperando tanto tiempo y te he amado desde tan lejos y tan profundo y tú has estado esperando tanto tiempo y me has amado desde tan lejos y tan profundo que hace falta repetir palabras porque lo que llevan dentro cambia cada vez que se pronuncian. Que yo te he estado esperando en una sala de cine en carne viva y lágrimas de cristal sin colores. Y tú has tenido que interrumpir varias comidas porque te iban a estallar los ojos rojos.

Y te he estado esperando cuando preferías quedarte en otros brazos, que aunque yo también estuviera en otros brazos yo te estaba esperando. Y que te estaba esperando aun cuando no tenía extremidades inferiores –que me fuiste comiendo hasta hacerme desaparecer-. Que acabaste conmigo y yo acabé contigo y a los dos nos siguieron quedando ganas de esperarnos cuando se ponía gris el cielo o cuando se abría y tus sonrisas pasaban más desapercibidas que de costumbre.
Que yo te seguía robando besos, seguía tomándote prestados los labios y las manos y el cuello y esa espalda que me daba vértigo, que aún me lo da. Que tú seguías viéndome en fotografías en blanco y negro y al abrir la ventana me veías pasar y probablemente mirarte con los ojos clavados en ti y rojos y secos los ojos de mirarte. Que tú me seguías cantando al oído y que no me hacía falta vivir en silencio para escucharte. Que nos hemos amado tanto y siempre y tan de dentro y tan hacia dentro y tan profundo y tan de verdad y tan sin palabras y tan impronunciable y tanto y tan difícil de explicar.

Siento tropezarse las palabras.

martes, abril 11, 2006


Hay calles con luz y calles que se iluminan a tu paso

pero lo que nosotros hacemos cuando nos damos los labios es ir sobreexponiendo muchas otras,

saturando colores, exagerando contraluces.

viernes, abril 07, 2006

Sección temporal en la historia

Te quiero
Aunque te hayas ido. Aunque me hayas arrancado la piel que me prestaste. Aunque digas que no me quieres por mucho que yo sepa que lo sigues haciendo. Por mucho que yo sepa que tenías que irte. Por poco que yo quiera.
A pesar de que te has llevado los colores y has dejado un poco de verde en las esquinas de esta habitación que ya no entiende de nada ni deja pasar la luz. Aunque este colchón haya dejado su trabajo por falta de éste. Aunque mi corazón esté en suspensión hasta nuevo aviso.
No importa que la mesa de comer se haya quedado grande ni que yo haya perdido las ganas de alimentar el frigorífico y él a mí. A pesar de que las persianas se han cansado de subir a las alturas y de que las canciones han perdido sus corcheas.
Aunque no te lo dijera con suficientes ganas ni te dejara leerme. Aunque te diga que te odio y que espero que acabes encontrando los corazones que te faltan. A pesar de los golpes que te doy en pesadillas azules y poco contrastadas. A pesar de la sangre.
Te quiero y sé que no te marchas por falta de amor o porque no te doy los abrazos suficientes. Te quiero a pesar de no saber por qué te vas, por qué me dejas sola cuando me han salido goteras por las paredes. Te quiero porque no me hace falta entender tus motivos para quererte.

martes, abril 04, 2006

Artistas

Se enamoró de él porque era artista y porque tenía los ojos exactamente del mismo color que los suyos.

Pensó que podrían servirle en caso de perderlos
y pensó que podría regalarle obras de arte por su cumpleaños.

Le encantaba mirarle las manos mientras trabajaba, cuando luchaba por fundir fachadas con paisaje. Le gustaba su cuerpo en tensión, la forma que adquiría su cuello y la parte superior de la espalda y cómo su escritora favorita lo había descrito ya mucho mejor que ella.
Y que no sólo hacía arte sino que lo tenía. Poseía la magia inyectada en las venas y regalaba risas contagiosas y palabras que aprendía en los periódicos. Se esforzaba por hacer poesía sin darse cuenta de que el poema era él. Que él es obra parida por peritos en letras y amaneceres.

lunes, abril 03, 2006

De tu boca

Cuelgan de tu boca hilos de seda, de tu boca de fresa y caramelo, de tu boca tan sabia y tan abierta, de tu boca de rojo terciopelo

Cuelgan hilos de seda tan suaves,

hilos largos y dulces y traviesos

hilos que se escapan de esa boca tan llena de virtudes que rebosa abrazos, idiomas y poemas.

Quiero que hilos de fresa de tu boca se me agarren por dentro en doble nudo.


Quiero que tu boca aparque sus hilos en cada parte de mí para engancharse, que tengo lleno de plazas disponibles todas las esquinas de este garaje privado.

Sólo quiero tu boca, risa y roja. Tu boca con sus lazos en muñecas, codos y tobillos, llenándolo todo de seda y terciopelo, creando una cárcel contigo,

que ya no es cárcel.

domingo, abril 02, 2006

Me quedo contigo

  • ante páginas en blanco y falta de ideas
  • en los días oscuros y borrosos
  • en tormentas de noche y cristales rotos
  • en sinsonrisas al lado ni a la vista
  • en lágrimas propias y escondidas
  • en enfermedad presente o venidera
  • en precipicios y vértigo
  • en tumores que envenenan y destrozan
  • en flaquezas posibles
  • en hastío y desidia
  • en la ausencia del color
  • en la pérdida, la huída y el fracaso
  • en la caída que duele y la que mata
  • si hay agujas clavadas en tus ojos
  • en la ausencia de luz y de aire libre

Me quedo contigo porque no concibo otra forma de quedarme. Porque no estar contigo es vivir en huída continua, en búsqueda incansable de ojos, manos y arterias que me recuerden a los tuyos. Porque quiero quedarme y apoyar la cabeza en tu pecho y dormirme ahí, entre tus brazos. Porque me sigo quedando contigo con el paso del tiempo, porque no encuentro otra forma de pasarlo. Porque soy feliz y me haces falta para esbozar una sonrisa de las grandes. Porque quedarme contigo es un regalo y mirarte las pupilas, mi actividad favorita. Me quedo contigo porque te has adherido a mi piel como gasa a la herida y ya no puedo despegarte sin sentirme incompleta.

miércoles, marzo 29, 2006

Sí, sí lo sé...

Cuando tú me dices "te quiero" y yo te digo "lo sé", tú contestas "no, no lo sabes" pero sí, sí lo sé. Lo sé porque si yo no fuera capaz de saberlo, tú no serías capaz de amarme como lo haces. Ni al revés.

Lo que quiero decir es que tú y yo nos entendemos y que lo hacemos más allá de las palabras y sus significados. Que tu hígado y el mío se entienden, y que mis rodillas entienden a las tuyas, y viceversa. Que te sé leer. Que te traduzco.

Lo que quiero decir es que si yo estoy capacitada para responderte es porque también lo estoy para darme a ti, y que es recíproco: que te viertes en mí porque te relleno los espacios en blanco, las noches en vela. Y nos queremos y nos sabemos amantes y amados a la vez y a partes iguales y sólo en la consciencia de tu amor me siento viva y con capacidad de amarte por completo (antes no alcanzábamos el total del rendimiento).

Lo que quiero decir es que me llega la luz que empujas por mis rincones, que la diferencio de la luz del sol y de bombillas. Que tiene una temperatura de color distinta a todas, en la franja invisible del espectro, pero que yo la siento. Que te noto deslizándote por los laberintos que tengo dentro, tropezándote con órganos y cableado, evitando chocar con los huesos para no despertarme la piel. Que te noto irradiando luz y yo la absorbo; y juego con tus haces en mis dedos.

lunes, marzo 27, 2006

La insoportable gravedad de los abrazos

"No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña Muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña Muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace."
Eduardo Galeano
Yo quiero un abrazo de los tuyos, de los que parten huesos y escarban en los órganos. Un abrazo de los que sólo tú sabes darme, apretando con fuerza tu pecho y el mío hasta destrozarlo, hasta suavizar texturas. Quiero morirme así, entre tus brazos, si es que pudiera elegir cómo morirme. Quiero una transfusión sanguínea, establecer puentes de comunicación entre tus arterias y mis venas. Yo quiero un abrazo de esos que me das sin previo aviso, de los que insuflan vida en estado líquido, de los que llevan besos de regalo. Quiero intercambiar costillas contigo, columnas vertebrales. Quiero enlazar aparatos digestivos, entre otras cosas. Quiero que todo me venga con tu abrazo, con tus brazos protegiéndome los míos. Quiero caber en ti, que me concentres. Quiero abrazos con canciones y sin motivos. Yo quiero un abrazo de los tuyos, de los que vierten ganas y espíritu. Yo te quiero abrazar.

sábado, marzo 25, 2006

Esto no es una crónica del concierto de ayer...

Ayer
"M nunca dudó que me quería a pesar de todo, pero el día que se fue no le importó dejarme solo,
"lo hago por ti", me dijo, ya verás, sin mi estarás mejor, y me dio un beso en la mejilla, cogió la puerta y sonrió"
"Quieres que me entregue a ti mejor y olvide que mañana estaré esperando a que me llames"
"Sé que corre en contra mía, que el tiempo corre en cada instante y a usted parece no importarle malgastarlo conmigo… Algunas cosas se pararon porque usted igual me dio motivos para no volver jamás"
"Si cada vez que vienes me convences, me abrazas y me hablas de los dos y yo siento que no voy, que el equilibrio es imposible cuando vienes y me hablas de nosotros dos. No te diré que no,
yo te sigo porque creo que en el fondo hay algo..."
"Reconozco que esperar es más fácil cuando sabes que te has ido lejos, sabes que no has perdido posibilidad y empujas más los huesos ¿dónde has estado? Creo que salí a preguntar por ti y nadie ha contestado y me quedo aquí parado, todos me han mirado y no encajé muy bien que te hayas marchado... "
"Aunque siga suspirando por algo que no era cierto; me lo dicen en los bares, es algo que llevas dentro: que no dejas que te quieran, sólo quieres que te abracen y publicas que no tuve ni valor para quedarme. Yo rompí todas tus fotos, tú no dejas de llamarme. Quién no tiene valor para marcharse…"
Hoy
"Si yo te giro para verte y el humo me intoxica, recorriendo los caminos, respirando los latidos..."
"Cada día, suspiran mis zapatos por dejar el pavimento separándonos a ti y a mí del centro"
"Para que la luna llena nunca choque contra el suelo, hemos de encontrarnos siempre a las afueras del pueblo con todos los besos nuestros. Son preciosos nuestros besos a las afueras del pueblo. ¿Qué pueden tener de malo si es lo que mejor hacemos?"

"Si dices mi nombre es espectáculo y me tiemblan las entrañas y se aprietan las paredes de este mundo. Sentí tu esqueleto susurrándome que me quisiste cada día que rompimos las barreras del sonido comiéndonos la boca diciendo que el futuro solamente podría convertirse en nuestra suerte... Sí... eres espectáculo... espectáculo... Y tú ni siquiera lo llegas a notar..."


Ayer, Iván Ferreiro me ofreció un recorrido por los cinco últimos años de mi vida. Me arrancó lágrimas que tenía ya secas y escondidas, me hizo sonreír, me guiñó los ojos, me revolvió por dentro, me dio un vuelco al corazón, me sopló vida, me susurró, me trajo recuerdos renovados, me cambió la vida un poco. Un concierto inolvidable. Un final inmejorable ("ahora tendré que salir a buscarme alguien que me arranque de cuajo la pena", "retales de mi vida, fotos a contraluz" "que no, que no, que no, que no..." y tantas más. Incluída la que os dejo aquí. Insuperables Maga-Ferreiro.

Diecinueve

jueves, marzo 23, 2006

Y sigues preguntándome por qué...

Porque vienes cargado de ideas brillantes, de grandes sonrisas. Porque vienes repleto de interrogantes pero sin cerradura. Porque no te gustan los consejos pero los escuchas. Porque eres por dentro más de lo que dejas ver a simple vista. Porque tienes las manos grandes y abiertas y la cabeza sobre los hombros -aunque la dejes volar de vez en cuando-. Porque me inyectas vida en cada abrazo, sangre en cada beso; porque me das de comer. Porque te caes y te levantas. Porque construyes. Porque no se te han salido los ojos de la cara, todavía. Porque sigues igual. Porque has cambiado. Porque te saben los labios a sueños y a pasteles. Porque te ríes y lloras y enrojeces. Porque cocinas y devoras instantáneas. Porque piensas. Porque eres. Porque me cantas y derrito. Porque quieres aprenderme de memoria. Porque adoro tu memoria por entregas. Porque vienes rodeado de los tuyos. Porque admiras a los que tienes al lado. Porque sabes querer y que te quieran. Porque te encanta quedar bien y ser correcto. Porque me hueles como siempre y como nunca. Porque...

martes, marzo 21, 2006

La Naturaleza y él

Él trabaja con materiales y herramientas, inventa y reconstruye, levanta y desploma.
Ella se encontraba sola, cansada de alzar la vista y no ver más allá de su infinitud. A veces le gustaba mirarse en el espejo, sentir que era la más grande, que nadie la podía superar. Pero un día se hartó de no tener nada que contemplar más que a ella misma. Se dio cuenta de que no le vendría mal un compañero de juegos, alguien a quien dar la mano, que pudiera abrazarla y llenarla por dentro, que la completara. Entonces le llamó a él.
No era el más famoso de los arquitectos pero sí el único hecho de cuerpo y alma. Ella buscaba alguien que fuera capaz de ver también dentro de ella, de analizarla, de estudiar sus necesidades internas, no sólo las que todo el mundo ve a simple vista sino las de dentro, las ocultas. Necesitaba un traductor de corazones invisibles.
Él le explicó lo que implicaba su petición: tendría que cederle partes de su cuerpo. Al principio dudó un poco pero al rato le estaba mandando un cajón repleto de papeles, piedras, hierro, rocas, ladrillos, cemento, hormigón e infinitos materiales más que le serían de gran ayuda. Cogió su lápiz y empezó a dibujar -no concebía otra forma de volcarse: así él tocaba directamente la hoja, la sentía, se vertía en ella- hasta levantar un mundo de la nada.
Cuando ella abrió los ojos, después de días de sueños, vio la obra y no pudo evitar las lágrimas ni los temblores. Llovió a mares. Ella se empapó de vida, él, en su obra, se llenó de ella. Ambos se fundieron en un abrazo, se nutrieron uno a otro, se besaron y se hizo el mundo.

sábado, marzo 18, 2006

Mo Cushla

Ella te escribió mi amor, mi latido. Creyó quererte como Frankie a Maggie sin darse cuenta de que sólo tú y yo podemos querernos como fingen quererse en las películas. Que tú y yo, además, escribimos y representamos guiones mejores que en los mejores teatros y salas de cine del mundo. Que si en Hoy: el diario de Adán y Eva lloré fue porque me emocionó la forma en que Dalmacio seguía amando a Eloísa después de tanto tiempo. Que temblé también cuando vi a aquella pareja de abuelos en el café parisino y recordé que, en El hijo de la novia, Nati le pedía a Rafa que la quisiera como sus padres se amaban. Que así te voy a querer yo toda mi vida. Que ella no sabe lo que es eso.

Que no vale de nada haber visto Tú y yo sin haberla visto juntos. Ni Cary Grant es el mismo desde que me recuerda a ti. Que Mo Cushla es una expresión demasiado fuerte para decirla sin entenderla de verdad. Que si yo digo my darling, my blood te estoy diciendo que eres el motor de mi vida, que vivo porque me mueves, que me nutres, que me das luz. Que hay películas basadas en los silencios que sólo nosotros acertamos a comprender. Y que hay tantas que quiero descubrirte… Que la historia de Otto, el Piloto, termina mal pero que merece la pena y que me llenes de lágrimas.

Que cuando Melvin le dice a Carol: You make me want to be a better man te lo estoy diciendo yo a ti. Que no he sido Julianne ni seré Kimmy pero sé que podré ser mucho mejor que ellas. Quizá El marido de la peluquera nos conmoviera a ambos pero yo no pienso irme para que me recuerdes. Guardaremos escenas e imágenes en algún cajón de la mesilla y las iremos rescatando día a día. Y veremos películas que ya hemos visto para refrescarnos los ojos y agarrarnos las manos.

Y haremos una lista de diez canciones para bailar, diez para escuchar abrazados, diez que nos arranquen las lágrimas. Y veremos Alta fidelidad y nos diremos cuánto nos gusta John Cusack y yo volveré a contarte que cada vez que lo he visto he pensado en tus ojos. Que mi latido eres tú porque me riegas el cuerpo. Que en todas las salas de cine hay dos asientos reservados para nosotros porque somos tú y yo los que damos sentido a todas las películas.

Hemos pasado de vernos en personajes cinematográficos a ser los protagonistas de una historia interminable. Quizá nunca estaremos en un rodaje pero la vida contigo es el mejor ensayo. Si alguna vez, como Bob, te tienes que ir y me dices I don't want to leave, te contestaré con las palabras de Charlotte: So don't. Stay here with me. We'll start a jazz band. Y te quedarás conmigo –porque yo me quedo contigo- y viviremos de la música que envuelve nuestros abrazos.

Puede que ella pensara que tú eras su Maggie o su Frank pero se equivocaba. Yo soy tu luchadora y tú mi jefe. Por ti he luchado. Por ti he dejado mi vida en cada combate. Por ti merece la pena arriesgarlo todo. Tú me has dado la fuerza y me has enseñado. Tú eres mi latido. Debería haberse dado cuenta de eso antes de dejarse llevar y escribirte esas palabras. Dolería si creyera que son de verdad pero, sinceramente, sé que sólo has sido sangre para mí porque sólo yo he sabido -y sé- amarte de verdad.


  • Wonderwall (por Ryan Adams)
  • miércoles, marzo 15, 2006

    Cuentos


    El más bello del Reino de todos los mortales. El auténtico. El grande. El inmenso.

    Yo sólo soñaba con eliminar la contaminación de este cuerpo invadido como un cáncer. Con barrer de mi alcoba el polvo y la sangre y los malos recuerdos. Y soñaba también con una huida de libro de ciencia ficción pero con zapatos de cristal y calabaza. Soñaba con él. Sin saberlo.


    Atravesé un bosque de rascacielos que clavaban azoteas en las nubes, que no dejaban paso a la luz, sólo a los lobos. A estos les llamó la atención el rojo profundo de mi capa al cuello. Y fui dejando jirones de tela y de carne que tú seguiste.

    Y me encontraste durmiendo y supiste que no podías dejarme vivir sin abrirme los párpados. Y me diste un beso. Y desperté. Y te vi. Te vi. Ahora puedo perder los ojos.


    Y tocaste canciones con tus manos de pianista de bar de jazz nocturno. Yo movía la cabeza y la cadera como una muñeca de porcelana antigua. Arrítmica perdida, qué le voy a hacer. En el fondo te encanta. Y me agarraste como se me agarran los nervios en el estómago sólo que más dentro y más fuerte.

    Y en la noche que no aparece en ninguna película que valga la pena, descubriste un guisante bajo el colchón y una sonrisa en mis labios.

    Fotografías de Eugenio Recuenco

    http://www.eugeniorecuenco.com

    martes, marzo 14, 2006

    Asociando Ideas

    Cuando pienso en ti, pienso en colores de madera diluidos en una botella de agua. Pienso en tus manos con sus carreteras abiertas por las obras, en tus manos en mi espalda. Pienso en mi espalda recorrida por tus besos. Pienso en tus besos dejándome tus labios en las mejillas. Pienso en mis mejillas sonrojadas por tu risa. Pienso en tu risa roja que me enseña los dientes. Pienso en tus dientes clavándose en mi corazón. Pienso en mi corazón regado por tus arterias. Pienso en perderme en ellas y en tus venas, que tengo sangre azul y tú lo sabes. Pienso en príncipes y en castillos y en películas de los noventa y deliciosa tarta. Pienso en un teatro de hace ya mucho tiempo. Pienso que algún día seremos protagonistas de un cuento tuyo adaptado a la pantalla. Pienso en un espectáculo de fuegos artificiales. Pienso en una playa vista a través de tus ojos. Pienso en tus ojos cuando dices te quiero. Pienso en te quieros robados, prestados y gritados por altavoces en conciertos. Pienso en ti gritando mi nombre en otras ciudades. Pienso en ciudades con calles que llevan tu nombre. Pienso en tu nombre en canciones que huelen a espera y a encuentro. Pienso en tus infinitos olores y en el que los supera todos. Pienso en unos guantes que me oprimieron las manos. Pienso en ti, ahogándome y salvándome la vida. Pienso en futuro y pienso en verso. Pienso en un libro escrito a medias. Pienso en cómo encajamos piezas. Pienso que me completas. Pienso que eres mi mitad.

    domingo, marzo 12, 2006

    Le Mari de la Coiffeuse


    ... y yo entendí que no existía nada más allá de su contorno, que nunca sería feliz fuera de sus límites. Comprendí que hay imágenes en sus ojos que irían cambiando con el paso del tiempo y yo sólo quería congelar ese instante para siempre.

    miércoles, marzo 08, 2006

    Adoro que tus líneas de fuga me lleven a tus ojos
    y que te encanten los míos, me gusta.

    He visto un cuchillo atravesando dos corazones a punto de estallar

    Estoy enganchada a ti, atrapada en ti, hundida. Has cosido mis labios a tus manos y ya no hay cicatrices ni puntos de sutura.

    Estoy enredada en ti, agarrada a ti, clavada. Has cambiado los colores de mis ojos y ya nada tiene la misma composición ni perspectiva.

    domingo, marzo 05, 2006

    Declaración de intenciones

    Voy a darte mi vida,
    que es todo lo que tengo.
    Voy a hacerte feliz.
    Voy a abrirme en canal.
    Voy a darte la vida,
    que es todo lo que puedo darte.
    Voy a abrazarte hasta romperte las costillas.
    Voy a quererte siempre.
    Voy a comer contigo.
    Te voy a alimentar.
    Voy a darte la mano.
    Voy a recogerte del suelo.
    Voy a ofrecerte el aire.
    Voy a besarte siempre.
    Voy a darte mis labios.
    Voy a quedarme contigo.
    Voy a cuidar de ti.
    Voy a protegerte del invierno.
    Voy a mirarte a los ojos.
    Te voy a comer los ojos.
    Voy a hacerte una habitación en mis caderas.

    Voy a volarte el corazón.