miércoles, septiembre 06, 2006

-Te invito a desayunar y a esquiar y a venirte a París conmigo.
-Estás loco.
-¿Por qué?
-Apenas me conoces.
-Qué más da. Me fio de ti.
-Hace falta mucho más que eso.
-¿Hace falta que me gustes?
-Por ejemplo. Y que me escribas cuentos y me cantes canciones al oído.
-Lo haré.
-Y que me digas que la Torre Eiffel no tiene ningún sentido sin mí arriba.
-No lo tiene.
-Y que me abrigues cuando haga frío y tengas preparado un café con leche y con espuma.
-No lo dudes.
-Y que me des la mano con fuerza y me abraces rojo sangre rompehuesos.
-Haré todo lo que quieras.
-¿Y me querrás?
-Te querré. Te querré tanto que no vas a poder creerte que se pueda ser tan feliz.
-¿Y se podrá?
-Ponme a prueba.

martes, septiembre 05, 2006

Aniversario Feliz

Hoy hace un año me mudé al mundo del blog. Parece que fue ayer pero ya han pasado 365 días y se han ido y han llegado personas y he visto todos los colores a través de esta ventana. Y os he conocido un poco a vosotros también y me he dejado observar y querer a ratos. El motor que me mantiene vivo el pulso no ha cambiado y está siempre reflejado en mis ojos. Hace ya tanto tiempo... y sigue sin soltarme. Menos mal. Gracias a él por agarrárseme dentro y gracias a vosotros por estar al otro lado de una u otra manera y por dejaros leer en vuestros respectivos blogs y/o comentarios.

domingo, septiembre 03, 2006

Te espero


Tus manos
y tu voz.
Al centro de la tierra.
Con todas las canciones y los sueños.
Y las peleas por encontrar fugaces las estrellas.
Y tus ojos. Sin duda alguna, tus ojos.
Quiero que aparezcan en mi desayuno.
Y todo lo que eres y lo que serás. Para la cena.
Lo que seremos juntos.
Y tu piel y tu risa.
La que finges y la que estalla.
Quiero las dos. Y tus lágrimas.
Las que te esfuerzas por ocultar.
Las que no tienen remedio. Las mías.
Nuestros paseos lunares cuando cae el sol.
Tu cuello en mis ojos. Tus labios. Tu adiós.
Nuestro reencuentro. Te espero.

sábado, septiembre 02, 2006

Vuelvo...

vuelvo pronto.

Gracias a todos y feliz fin de vacaciones.

lunes, julio 31, 2006

Mar

Cierro los ojos y estoy allí. Estoy contigo. Y saltamos las olas y vemos las estrellas y dibujas constelaciones en mi espalda. Casi me basta con cerrar los ojos y desearlo fuerte. Entonces, noto tu mano. Siento tu mano apretando la mía y tu boca se acerca a mi oreja y me canta en susurros. Puedo oírte con sólo quererlo. Casi puedo sentirte a mi lado. Y me da el viento en la cara mientras me agarro fuerte a tu cintura. Tienes los dedos enredados en mi pelo y te encanta. Y a mí me encanta que huelas a salitre y me lleves en coche a lugares soñados. Y cierro los ojos y me veo caminando entre rocas, paseando en la arena, intentando subirme a una lancha de tu mano. Apenas necesito cerrar los ojos y ya estoy allí, ya se acercan tus labios, ya te alcanzan los míos.

miércoles, julio 19, 2006

Et Moi Aussi

Se queja a medias porque no la lleva a la ciudad de la luz y a los besos a la orilla del río más bonito del mundo.

París es amor y punto.

Pero ella no lo sabe, no lo bastante porque de haberlo sabido se habría escapado sola y le habría mandado una fotografía en blanco y negro y una súplica: ven a por mí, que no entiendo estas calles si no estás. Y él habría ido en un caballo blanco como en la película y habría escalado la torre hasta encontrarla en la cumbre, mirando las estrellas y perdiendo la cuenta. Y se habrían besado allí arriba contemplando la inmensidad de una ciudad que sólo sabe gritar palabras de amor en francés, o palabras que en francés suenan a palabras de amor.

Las calles de París.

Le han contado que lo mejor de esta ciudad son los rincones, los pequeños detalles que se cuelan entre las grandes avenidas, los restaurantes pequeños con encanto, la calle de las flores, las tiendas de té de siempre y los músicos callejeros que adornan cada una de sus esquinas. Pero lo mejor de todo es el olor y la luz, que dan paso a la tercera parte.
Vista, oído, gusto, tacto, olfato.
Porque París es eso: la mejor estimulación de los sentidos. Y lo mejor de todo es que no hace falta receta médica, sólo un billete de avión o una litera pequeña de un tren que viaja de noche. Huele distinto a todas las ciudades y huele a flores y a comida y a tantas cosas distintas y tan difíciles de explicar... Y sabe a jabón y a baño relajante y a sábanas blancas recién estrenadas y casi se puede tocar esa luz que ciega y esclarece todo a la vez y que cambia todos los edificios según la hora. Y los tejados, que son un paraíso aparte y casi te mueres por subirte a ellos junto a él para ver pasar todos los gatos negros del mundo que ya se han instalado aquí por siempre, y ver los puestos de fruta a medianoche y a los amantes que pasean bajo paraguas rojos compartidos y botas de agua para saltar los charcos.
Y pienso.
Que merecéis una escapada y que París despierta las mentes más reacias, abre corazones, los enciende, los pone en marcha y que es imposible ir para no jurarse volver, para no prometerse otro baile, otro paseo, una cena en un barco que recuerda a Antes del Atardecer.
Que París inspira libros, películas y canciones y que todo suena más bonito en francés y huele mejor en sus escaparates. Por eso todos vuelven. Por eso todos los para siempre viajan en batobus.

lunes, julio 17, 2006

Arq.

Cuando era pequeña ya sabía que, si existían los príncipes, el mío iría con un montón de planos bajo el brazo y lápices de todo tipo en los bolsillos. Soñaba con él, con mi príncipe construye todo: que todo lo reinventa, que da sentido al asfalto. Es la profesión más artista de todas, por encima de la pintura, de la escultura, del cine o de la fotografía. Porque hace espacio, crea en volúmenes y permite que los atravieses, los recorras o que te quedes ahí dentro cuanto quieras y lo habites.
Y no hay nadie como él. Estoy segura. Llegará tan alto como esos edificios que anhela construir y callará a los incrédulos y a los desconfiados. Porque sus lápices -también- se han enamorado de sus dedos y ya no hay nada que hacer. Y sus dedos dependen de un corazón que late sin ritmo fijo porque no le gusta lo de siempre y busca otros sonidos, inventa y vibra y mueve.

viernes, julio 07, 2006

Ni siquiera se asusta. Ni cuando le digo cuánto cuánto le quiero ni cuando me lanzo a su cuello y me cuelgo de él y no consigue arrancarme porque apenas lo intenta. No se asusta. Me dice que le pasa lo mismo y que no me imagino cuánto cuánto me quiere. Pero ya lo sé y me gusta saberlo. No es como antes, cuando intentaba pensar que no me quería aunque sabía que estaba loco por mí. Así, se compensaba y al final resultaba que me quería un poco y me hacía ilusión. Pero ahora es distinto y soy feliz conociendo cuánto cuánto me quiere. Adoro esa consciencia de ser amada. Adoro saber lo que significo para él y que me sueña a su lado cada noche y en cada desayuno. Y saber que es igual desde este el otro lado de la luna, que le llevo en la sangre y protegiendo cada articulación y no entiendo las calles sin sus mapas.
Lo mejor del amor es cuando empiezas a saber todo lo que implica, cuando notas cómo te baña de sentido, cuando eres amor, cuando eres.

miércoles, julio 05, 2006

The Bee's Knees

Hace un calor sofocante y no es igual que el calor de tu cuerpo junto al mío en una tarde de siesta. No es lo mismo ni la música es la misma aunque salgan los mismos acordes de la minicadena. Ya lo sé, es sólo cuestión de horas o de días. Que tú y yo ya juramos no separarnos nunca más de un ciclo lunar. Pero duele igual, y lo sabes. Y sonreir no es tan fácil ni las películas terminan como cuando te quedas a verlas a mi lado. Ni siquiera se respira el mismo aire en las calles. Yo sólo quiero saber transmitirte cuando no estás. Enseñar todo lo que he aprendido contigo. Llevarte en la cara a cada paso que dé. Me lo pediste una vez, dejar las lágrimas para las noches en vela, pero no es tan fácil -nadie dijo que lo fuera- y soy tan mala alumna y hace tanto calor en la calle...

viernes, junio 16, 2006

Des-inspirada

Tampoco hoy va a ser el día en que escriba el poema por el que sería recordada siempre. Ella quería ser admirada por saber traducir sensaciones en todos los idiomas y por hacerlas traducibles ante tanto artista incrédulo y falto de rojo. Pero hoy no iba a ser el día en que encontraría la inspiración y no la dejaría marcharse. Que a base de bollería recién hecha y café caliente no se consigue retener a todos siempre. Como decía, hoy no se iba a levantar con una idea espanta-sueño en la cabeza ni iba a salir corriendo a la calle a beberse nubes y semáforos y canciones de cada escaparate. No, no iba a ser el día. En lugar de ello, se levantó más o menos como siempre y más o menos como siempre pensó en ti y desayunó lo de siempre y no bajó a gritar ni a beberse el mundo ni nada de lo que ocurre cuando aparece la inspiración... que siempre es así, de repente, como cuando tú llegaste.
Quizá tenga que esperar al año que viene, quizá unos días. Eso es lo bueno, que viene cuando le apetece, se queda hasta que se aburre o se enfría el desayuno y te llega sólo hasta donde la dejas pasar.

jueves, junio 08, 2006

Now I will do nothing but listen,
To accrue what I hear into this song, to let sounds contribute toward it.
I hear bravuras of birds, bustle of growing wheat, gossip of flames, clack of sticks cooking my meals,

I hear the sound I love, the sound of the human voice, I hear all sounds running together, combined, fused or following,
Sounds of the city and sounds out of the city, sounds of the day and night,
Talkative young ones to those that like them, the loud laugh of work-people at their meals,
The angry base of disjointed friendship, the faint tones of the sick,
The judge with hands tight to the desk, his pallid lips pronouncing a death-sentence,
The heave'e'yo of stevedores unlading ships by the wharves, the refrain of the anchor-lifters, The ring of alarm-bells, the cry of fire, the whirr of swift-streaking engines and hose-carts with premonitory tinkles and color'd lights,
The steam-whistle, the solid roll of the train of approaching cars,
The slow march play'd at the head of the association marching two and two, (They go to guard some corpse, the flag-tops are draped with black muslin.)
I hear the violoncello, ('tis the young man's heart's complaint,)

I hear the key'd cornet, it glides quickly in through my ears,
It shakes mad-sweet pangs through my belly and breast.
I hear the chorus, it is a grand opera,

Ah this indeed is music--this suits me.
A tenor large and fresh as the creation fills me,

The orbic flex of his mouth is pouring and filling me full.
I hear the train'd soprano (what work with hers is this?)

The orchestra whirls me wider than Uranus flies,
It wrenches such ardors from me I did not know I possess'd them,
It sails me, I dab with bare feet, they are lick'd by the indolent waves,
I am cut by bitter and angry hail, I lose my breath,
Steep'd amid honey'd morphine, my windpipe throttled in fakes of death,
At length let up again to feel the puzzle of puzzles,
And that we call Being.

Song of Myself XXVI

Walt Whitman




Me suenas por dentro me suenas.
Y te quiero cuando me tocas canciones
y retumba tu voz
y me vibras.

lunes, junio 05, 2006

Felicidades

Es en noches así, como esta que empieza más o menos ahora, cuando mi mente viaja hacia el pasado y recoge las lágrimas de tantas noches en vela. Pero hoy no es igual porque tú eres más tú que nunca y me has dado la mano hace apenas dos horas y yo te he querido tanto como siempre y mucho menos que mañana. Y una piensa en las noches que no querían dormir y en los ojos repletos de barcos y veleros. Aunque a ti no te guste recordar el dolor y prefieras quedarte con sonrisas recientes. No importa. Podemos dejar de hablar de cuánto nos sangraban las manos de no vernos pero hoy todo es tan diferente a entonces que ya no duele, sólo se encoge algo dentro pero dura un instante. Y apreciamos más. Yo aprecio: tu risa y tus paseos y tus tobillos y tus dedos de pianista y tu barba y tus ojos y tu forma de bailar en plazas que se expanden a tu paso. Y te quiero. Así, como si fuera fácil. Como si cualquiera pudiera hacerlo. Te quiero igual que cuando dudaba en felicitarte hace ya tantas noches. Pero ahora es distinto y podemos gritarlos: que te amo, que esta noche (también) te voy a echar de menos, que mañana te quiero (también), que me gusta tu espalda incluso cuando duele, que me entusiasma tu risa y todas las pequeñas cosas que regalas a diario y que felicidades (de nuevo). Y ya casi se me ha olvidado que una vez nos dolimos y sólo quiero regalarte que puedas perdonarte, pero no puedo. Por eso me he propuesto hacerte tan feliz y tan consciente de lo mucho que te quiero y de lo poco que me importan los días que hemos pasado visitando otros continentes.
A Jota, que me lo da todo sin llegar a pedirlo: felicidades.

lunes, mayo 29, 2006

Gracias...

A veces sólo estamos vivos. Vivos sin más. Vivos sin vivir. La vida como estado, como pasión pero no como acción. Dejamos que pase el tiempo o el hombre de nuestra vida y no nos levantamos del asiento porque no tenemos ganas. Perdemos el tren o la fotografía perfecta pero no queremos echar a correr, atrasar el reloj y congelar ese instante. Dejamos de amar para ser amados; dejamos que nos cuiden y nos bailen el agua y no buscamos nada que regalar. Ponemos el cuerpo para recibir abrazos pero no damos manos ni hombros ni risas ni llamadas de teléfono. Como si no hubiera tiempo para nadie más que para nosotros mismos. Como si no hubiera nadie de quien preocuparse...
Hoy quiero daros las gracias a todos los que estáis ahí, los que entráis en este espacio y comentáis y los que no. Los que lo leéis desde lejos y los que estáis a mi lado. A los que os llegan estas palabras y a los que no. Los que me dais la razón y los que disentís. A todos, de verdad, gracias por seguir al otro lado de la pantalla. Y gracias sobre todo a ti.

domingo, mayo 28, 2006

Estallando

Como si me hubiera tragado un trozo de sol con sus rayos y todo y me estuviera empujando por dentro, intentando expandirse dentro de mí; me golpea los huesos y grita. Chilla y llora y da patadas y rebota entre mis costillas como queriendo salir. Va a reventarme el alma pero me deja como regalo todas las sonrisas del mundo.

domingo, mayo 21, 2006

Y no te pido más que te estés a mi lado...


y que mantengas la sonrisa cuando hay nubes y llueve
y que te sigas levantando por mucho que te caigas
y que te brillen los ojos cada vez que me mires
y que no te rindas por mucho que te tienten

y que pruebes cada puerta aunque lleve candado
y que continúes bailando en medio de la calle
y que me lleves a todos los escenarios que te tienen prohibidos
y que me partas los huesos en un abrir y cerrar de brazos

y que no dejes de luchar contra los malos tiempos
y que dejes que tus manos desafíen las leyes
y que dejes las lágrimas para las películas francesas
y que mantengas la cabeza alta, más alta, más alta...

... como una escalera.



http://www.yousendit.com/transfer.php?action=download&ufid=4C550A0540EF4C0E

lunes, mayo 15, 2006

Dejó por escrito:

Si me lo permite, me gustaría pedirle que se ahorrara las explicaciones. No es necesario que diga nada. Es preferible el silencio al absurdo. Permítame que le idolatre por última vez: cierre la boca. No vuelva a prometer nada que no vaya a cumplir. No vuelva a adornar mis sueños. Déjeme pasear tranquilamente; no me tienda la mano, ya no queda nada que sujetar. Si me lo permite, le he dejado un regalo escondido en uno de sus libros de noche. Son las llaves del buzón. Quizá quiera ahorrarme el martirio de encontrarme con cartas a su nombre. Ya no puedo soportar más remitentes en blanco.

domingo, mayo 14, 2006

Pronombres

Vamos dejando atrás los pronombres más personales que, como las lágrimas, ya han dejado de tener sentido alguno.
Y vamos olvidando los túes y los yoes por los nosotros.
Y ahora somos nosotros los que tenemos pesadillas por las noches por la ausencia del , que ya no es tal, sino medio nosotros. Y, claro, a nosotros nos quema perder la otra mitad al despedirnos.
Y la historia se enreda porque, para variar, vas cambiando el lenguaje (aunque estaría mejor decir que vamos cambiándolo, aun mintiendo).
Pero si me permites, voy a decirte que te amo -porque no es lo mismo eso a que nos amamos, aunque también sea cierto-.
Yo quiero rendirle un tributo a tus pronombres y a tus extremidades. Y permíteme decir contigo todas las veces que hagan falta y desgastarte los tes cuando te diga: te quiero, ámote y te voy a dar mi vida.

domingo, mayo 07, 2006

Al menos

Al menos me estás abrazando esta noche y todas las que vendrán mañana y la calle estará recibiendo mañana los rayos de ese sol que hoy nos deslumbra.
Al menos no estaremos nunca tan ciegos como para no vernos, aunque sea más allá de los ojos desde los que miramos. Que aunque perdiésemos los ojos o se los llevaran las desgracias, tú y yo seguiríamos mirándonos desde las cuencas vacías.
Al menos nunca seré vacía como lo fui cuando no te tenía en los brazos o cuando imaginaba el tacto de mis dedos repasando los surcos de tus manos -y dolía-.
Al menos hoy nos hemos estudiado la endodermis y cantamos canciones en el autobús de vuelta a casa y soñamos que no tienes que irte cuando me des las buenas noches, soñamos poder darnos las buenas noches a puerta cerrada.
Pero al menos no nos cansamos de contar los minutos, las horas o los días que falten para entonces, como nunca nos hemos cansado de esperarnos y de amarnos gritando para dentro. Para que no se oyera, para no abrir heridas.
Al menos las heridas que ayer nos provocamos ríen ahora cuando les damos besos.

miércoles, abril 26, 2006

Ellos

ÉL
es alto y a ti te parece el más alto del mundo y es guapo y a ti te parece precioso y es inteligente y tú le darías un premio a la sabiduría y además es generoso y se hace preguntas y nada sacia su curiosidad hasta que no apareces tú y le cierras la boca con un beso. Te encanta su boca. Pasarías en ella tantas temporadas. Te gusta navegarla y aprenderla como todas esas asignaturas que aprendes sabiendo que no van a servirte para nada. Pero esto lo haces con ganas, porque ella te devuelve con creces tanto tiempo en sus olas. Y te gustan sus pies y sus manos. Sobre todo sus manos porque nunca habías imaginado que existían unas manos tan bonitas. Pero existen y son tuyas. Que te las regaló esa noche en que las puso sobre la mesa y a ti no te quedó más remedio que tomarlas y besarlas y decirle que nunca nadie te había hecho un regalo tan bonito -aunque en realidad no dijiste nada, pero te pusiste a llorar, que es más o menos lo mismo-. Y, sin embargo, cada día te hace mejores regalos si cabe.
ELLA
dice que exageras pero no lo puedes evitar. Te conmueven sus ojos porque te ves en ellos y porque siempre apuntan a ti, como esa bala que te clavó y no consigues arrancarte. Es que ella se dedicaba a ir dejándote heridas para poder tener una excusa y después curarte. Y lo hace. Y cuando no sabe hacerlo te sonríe y a ti te gusta tanto su sonrisa que eres capaz de perdonarle cualquier cosa. Y te vuelve loco cuando se coloca tanto el flequillo hasta taparse bien la frente a pesar de que tú preferirías que la tuviera al descubierto: ya sabes que la reserva para ti. Me ha dicho que no entiende cómo puedes soportarla pero no tiene muy claro todavía cómo puedes amarla de esa manera en que lo haces. Es tan egocéntrica que se creía la única capaz de hacerlo así, poniéndolo todo, agarrándose a ti desde las entrañas hasta las orejas. Qué puede hacer, ya sabes que no concibe otro plan de acción que el de pasarse las horas espíandote con el rabillo del ojo, ese que forma parte del tándem que tanto te emociona.

viernes, abril 21, 2006

Por Dentro

Y luego estabas tú y esa particular manera de cerrar los ojos sin cerrarlos del todo y que sólo yo veía cuando juntábamos los labios y nos bebíamos y nos queríamos tanto, tanto que ya no nos duele. Y yo abría los ojos para mirarte a los ojos y observaba que habías dejado tus párpados a medio cerrar y yo podía verte los ojos, los de dentro, y me sentía privilegiada por poder tener esa imagen ante mí: tus ojos entreabiertos, que es lo mismo que tú queriendo cerrarlos y yo empujando desde abajo para vértelos, para seguir observándote mientras los intentas cerrar.

Porque tú nunca cerraste la puerta con llave y yo podía seguirte los pasos por el hueco que dejaste abierto. Cogí una silla de madera roja a punto de morir –exactamente igual que yo cuando dolías- y me sentaba a perseguirte con los ojos, a buscarte en esa habitación a la que no tenía acceso y que era verde, verde abrigo, y olía a una colonia cuyo frasco era del mismo color, y estabas tú ahí dentro, y yo podía verte dormir, verte comer, verte abrazar, verte llorar, verte escuchar, verte ver, verte morir, verte reír, verte besar, y todos los demás estaban fuera de campo para mí, fuera del alcance de la ranura de tu puerta, esa puerta que en el fondo eras tú y que son tus párpados cuando no los dejas caer del todo. Porque tú siempre quieres regalarme más que nadie. Tú siempre quieres regalarte más que nadie.

(…) Por dejarme mirarte por dentro, levantar tus persianas, abrir tu puerta, pasar adentro. Y porque ni siquiera me dejas que llame antes de entrar.