domingo, diciembre 17, 2006

Baila conmigo esta noche, igual que ayer, sin música extradiegética. Que se arranque la melodía de tu cuerpo y el mío funcione de altavoces.







Que se enganchen tus costillas a las mías de por vida de una vez. Que ya no tienen nada que proteger si estás conmigo, bailando como si fuéramos a quedarnos sin oídos al instante.

Ayn

"Ninguna era tan bella como tú durante aquel fugaz momento en que te amaba: mi vida entera" (Ángel González)
Juguemos a leernos poemas de poetas que no se suicidan antes de los treinta. Y busquemos películas francesas que hablen de amor no kamikace. Que a nosotros eso de amarnos se nos da de maravilla, aunque a veces, entre copas, rompamos algunos cristales. Que te quiero bien, amor, y te quiero siempre, ya lo sabes. Hagamos trucos de magia como los de esta noche, y yo desaparezco de tus manos para que empieces a buscarme por todos los rincones. Y que me encuentres, que me veas sentada en una de las esquinas de este inmenso pasillo con una sonrisa en los labios, y en los ojos las manos, pensando que así te despisto, que no me sabes de memoria ni a ciegas. Querámonos así todos los días, como algunos sólo aciertan a quererse un instante. Que tú y yo somos un caso aparte, una constelación perdida, la más limitada de las series.

miércoles, diciembre 13, 2006

Me dedico a mirarte y a intentar capturar un poco de tu aliento, del aire que dejas escapar entre beso y beso, entre palabras. Me gusta beberte así, sorbo a sorbo, y saberme de memoria el escalofrío de siempre y tener las ideas claras, es decir, que voy a acabar llorando, como siempre, y que tú terminarás comiéndote mis lágrimas. Y mañana será otro día igual que hoy, quizá tan gris como esta tarde… o puede que aparezcan de una vez por todas los infinitos colores que nos prometieron de pequeños. Pero estarás tú, tan diferente como todos los días, sorprendiéndome con nuevas formas de juntar los labios, de enlazar las manos, de apoyar tu cabeza en mis costillas.

jueves, noviembre 16, 2006

Qué manía la de esas ciudades que se empeñan en poner tierra por medio, que deciden que tú y yo no nos acostemos a la misma hora ni comamos a la vez, ni lo mismo. Qué manía de enseñarte calles y edificios y cervecerías que yo no voy a conocer por el momento. Qué manía de darte las gracias en otros idiomas y con otros acentos y hacerte olvidar por un tiempo mis susurros. Qué manía la de hacerte despertar con otra luz y en otra cama. Qué manía pretenderte a todas horas. Qué manía de cautivarte constantemente, de enseñarte lo mejor de sus encantos. Qué manía de no ser yo; de no ir contigo; de no descubrir ciudades a la vez, como hemos descubierto casi todo.

martes, noviembre 14, 2006


"Es preciso que una imagen se transforme al contacto con otras imágenes de la misma manera que un color al contacto de otros colores. Un azul no es el mismo azul al lado de un verde, de un amarillo, de un rojo. No hay arte sin transformación."

Robert Bresson: Notas sobre el cinematógrafo

domingo, noviembre 12, 2006

Eraser


Borrar el pasado y los besos que no venían de ti y los abrazos que no eran tuyos y las caricias que no eran mías y las fotografías que no llevaban mi nombre. Borrarlo todo y empezar contigo desde el principio del todo, desde el despertar y las primeras manos que se ofrecen y abrigan del frío. Quitarlo todo: lo que ha venido rellenando ausencias, lo que había entre tú y yo antes de haber nosotros. No quiero romper recuerdos: quiero que nunca los haya habido. Que nunca haya habido nadie entre este par de uno que bombea por dos.

martes, noviembre 07, 2006



Caperucita Roja intentando no caerse al frío estanque de Versalles después de tres horas de "idílico" paseo por sus jardines. Y, con todo, tengo ganas de volver.

domingo, octubre 08, 2006

Olvido y Desencanto

¿Y si te olvidas un día de todo lo que te trajo a mí? Si olvidas dónde has puesto las llaves o la última película que te has comprado; si te olvidas de los cumpleaños y las fechas de exámenes. Quizá llegue un momento en que te olvides de mí, de esa madeja de hilos que fuiste siguiendo hasta encontrarme. Y me mires y no me veas brillar, brillar por dentro, y deje de darte luz y calor. Quizá despiertes y me encuentres durmiendo en tu cama y te preguntes por todas esas cosas que un día te encantaron, que te revolvieron la tripa y te hicieron querer bailar en plena calle. Por eso cada día es el primero y yo sigo luchando como si fuera el último para que nunca, nunca, llegue a serlo.

lunes, septiembre 25, 2006

Sí, por eso. También porque sonríes con los ojos. Y encoges los hombros; y me miras con la cara interna del codo y de las rodillas.

Y nos gusta tumbarnos abrazados y leer las nubes y las baldosas y contarnos las arrugas y los secretos y las cosquillas.

Quiero verte por dentro y estudiarte y aprender de memoria tus rincones.

lunes, septiembre 11, 2006


Bailando van tus muñecas haciendo piruetas en mi espalda y mis ojos te lanzan flechas que se te hunden en el estómago que arde y me quema el vientre que te llama y te tiende hilos que se te enganchan en el pelo que se me enreda entre los dedos que te buscan las cosquillas.

viernes, septiembre 08, 2006

Te llamo en mitad de la noche y te pido que vuelvas, no puedo, me dices y sigues allí aunque te cuesta igual que a mí tener tus dedos separados de los míos y vuelvo a llamarte por si acaso gritando te puedo traer más cerca o puedo escuchar tu voz aquí, a mi lado, mirando el faro y cantando y pasando frío y vértigo como siempre. Y eres tú exactamente el de ayer pero estás lejos y te siento lejos y alargo hasta las venas para que las rellenes de ti y no te alcanzo no te alcanzo no te alcanzo. Pero seguiré intentándolo hasta que lo haga.

miércoles, septiembre 06, 2006

-Te invito a desayunar y a esquiar y a venirte a París conmigo.
-Estás loco.
-¿Por qué?
-Apenas me conoces.
-Qué más da. Me fio de ti.
-Hace falta mucho más que eso.
-¿Hace falta que me gustes?
-Por ejemplo. Y que me escribas cuentos y me cantes canciones al oído.
-Lo haré.
-Y que me digas que la Torre Eiffel no tiene ningún sentido sin mí arriba.
-No lo tiene.
-Y que me abrigues cuando haga frío y tengas preparado un café con leche y con espuma.
-No lo dudes.
-Y que me des la mano con fuerza y me abraces rojo sangre rompehuesos.
-Haré todo lo que quieras.
-¿Y me querrás?
-Te querré. Te querré tanto que no vas a poder creerte que se pueda ser tan feliz.
-¿Y se podrá?
-Ponme a prueba.

martes, septiembre 05, 2006

Aniversario Feliz

Hoy hace un año me mudé al mundo del blog. Parece que fue ayer pero ya han pasado 365 días y se han ido y han llegado personas y he visto todos los colores a través de esta ventana. Y os he conocido un poco a vosotros también y me he dejado observar y querer a ratos. El motor que me mantiene vivo el pulso no ha cambiado y está siempre reflejado en mis ojos. Hace ya tanto tiempo... y sigue sin soltarme. Menos mal. Gracias a él por agarrárseme dentro y gracias a vosotros por estar al otro lado de una u otra manera y por dejaros leer en vuestros respectivos blogs y/o comentarios.

domingo, septiembre 03, 2006

Te espero


Tus manos
y tu voz.
Al centro de la tierra.
Con todas las canciones y los sueños.
Y las peleas por encontrar fugaces las estrellas.
Y tus ojos. Sin duda alguna, tus ojos.
Quiero que aparezcan en mi desayuno.
Y todo lo que eres y lo que serás. Para la cena.
Lo que seremos juntos.
Y tu piel y tu risa.
La que finges y la que estalla.
Quiero las dos. Y tus lágrimas.
Las que te esfuerzas por ocultar.
Las que no tienen remedio. Las mías.
Nuestros paseos lunares cuando cae el sol.
Tu cuello en mis ojos. Tus labios. Tu adiós.
Nuestro reencuentro. Te espero.

sábado, septiembre 02, 2006

Vuelvo...

vuelvo pronto.

Gracias a todos y feliz fin de vacaciones.

lunes, julio 31, 2006

Mar

Cierro los ojos y estoy allí. Estoy contigo. Y saltamos las olas y vemos las estrellas y dibujas constelaciones en mi espalda. Casi me basta con cerrar los ojos y desearlo fuerte. Entonces, noto tu mano. Siento tu mano apretando la mía y tu boca se acerca a mi oreja y me canta en susurros. Puedo oírte con sólo quererlo. Casi puedo sentirte a mi lado. Y me da el viento en la cara mientras me agarro fuerte a tu cintura. Tienes los dedos enredados en mi pelo y te encanta. Y a mí me encanta que huelas a salitre y me lleves en coche a lugares soñados. Y cierro los ojos y me veo caminando entre rocas, paseando en la arena, intentando subirme a una lancha de tu mano. Apenas necesito cerrar los ojos y ya estoy allí, ya se acercan tus labios, ya te alcanzan los míos.

miércoles, julio 19, 2006

Et Moi Aussi

Se queja a medias porque no la lleva a la ciudad de la luz y a los besos a la orilla del río más bonito del mundo.

París es amor y punto.

Pero ella no lo sabe, no lo bastante porque de haberlo sabido se habría escapado sola y le habría mandado una fotografía en blanco y negro y una súplica: ven a por mí, que no entiendo estas calles si no estás. Y él habría ido en un caballo blanco como en la película y habría escalado la torre hasta encontrarla en la cumbre, mirando las estrellas y perdiendo la cuenta. Y se habrían besado allí arriba contemplando la inmensidad de una ciudad que sólo sabe gritar palabras de amor en francés, o palabras que en francés suenan a palabras de amor.

Las calles de París.

Le han contado que lo mejor de esta ciudad son los rincones, los pequeños detalles que se cuelan entre las grandes avenidas, los restaurantes pequeños con encanto, la calle de las flores, las tiendas de té de siempre y los músicos callejeros que adornan cada una de sus esquinas. Pero lo mejor de todo es el olor y la luz, que dan paso a la tercera parte.
Vista, oído, gusto, tacto, olfato.
Porque París es eso: la mejor estimulación de los sentidos. Y lo mejor de todo es que no hace falta receta médica, sólo un billete de avión o una litera pequeña de un tren que viaja de noche. Huele distinto a todas las ciudades y huele a flores y a comida y a tantas cosas distintas y tan difíciles de explicar... Y sabe a jabón y a baño relajante y a sábanas blancas recién estrenadas y casi se puede tocar esa luz que ciega y esclarece todo a la vez y que cambia todos los edificios según la hora. Y los tejados, que son un paraíso aparte y casi te mueres por subirte a ellos junto a él para ver pasar todos los gatos negros del mundo que ya se han instalado aquí por siempre, y ver los puestos de fruta a medianoche y a los amantes que pasean bajo paraguas rojos compartidos y botas de agua para saltar los charcos.
Y pienso.
Que merecéis una escapada y que París despierta las mentes más reacias, abre corazones, los enciende, los pone en marcha y que es imposible ir para no jurarse volver, para no prometerse otro baile, otro paseo, una cena en un barco que recuerda a Antes del Atardecer.
Que París inspira libros, películas y canciones y que todo suena más bonito en francés y huele mejor en sus escaparates. Por eso todos vuelven. Por eso todos los para siempre viajan en batobus.

lunes, julio 17, 2006

Arq.

Cuando era pequeña ya sabía que, si existían los príncipes, el mío iría con un montón de planos bajo el brazo y lápices de todo tipo en los bolsillos. Soñaba con él, con mi príncipe construye todo: que todo lo reinventa, que da sentido al asfalto. Es la profesión más artista de todas, por encima de la pintura, de la escultura, del cine o de la fotografía. Porque hace espacio, crea en volúmenes y permite que los atravieses, los recorras o que te quedes ahí dentro cuanto quieras y lo habites.
Y no hay nadie como él. Estoy segura. Llegará tan alto como esos edificios que anhela construir y callará a los incrédulos y a los desconfiados. Porque sus lápices -también- se han enamorado de sus dedos y ya no hay nada que hacer. Y sus dedos dependen de un corazón que late sin ritmo fijo porque no le gusta lo de siempre y busca otros sonidos, inventa y vibra y mueve.

viernes, julio 07, 2006

Ni siquiera se asusta. Ni cuando le digo cuánto cuánto le quiero ni cuando me lanzo a su cuello y me cuelgo de él y no consigue arrancarme porque apenas lo intenta. No se asusta. Me dice que le pasa lo mismo y que no me imagino cuánto cuánto me quiere. Pero ya lo sé y me gusta saberlo. No es como antes, cuando intentaba pensar que no me quería aunque sabía que estaba loco por mí. Así, se compensaba y al final resultaba que me quería un poco y me hacía ilusión. Pero ahora es distinto y soy feliz conociendo cuánto cuánto me quiere. Adoro esa consciencia de ser amada. Adoro saber lo que significo para él y que me sueña a su lado cada noche y en cada desayuno. Y saber que es igual desde este el otro lado de la luna, que le llevo en la sangre y protegiendo cada articulación y no entiendo las calles sin sus mapas.
Lo mejor del amor es cuando empiezas a saber todo lo que implica, cuando notas cómo te baña de sentido, cuando eres amor, cuando eres.

miércoles, julio 05, 2006

The Bee's Knees

Hace un calor sofocante y no es igual que el calor de tu cuerpo junto al mío en una tarde de siesta. No es lo mismo ni la música es la misma aunque salgan los mismos acordes de la minicadena. Ya lo sé, es sólo cuestión de horas o de días. Que tú y yo ya juramos no separarnos nunca más de un ciclo lunar. Pero duele igual, y lo sabes. Y sonreir no es tan fácil ni las películas terminan como cuando te quedas a verlas a mi lado. Ni siquiera se respira el mismo aire en las calles. Yo sólo quiero saber transmitirte cuando no estás. Enseñar todo lo que he aprendido contigo. Llevarte en la cara a cada paso que dé. Me lo pediste una vez, dejar las lágrimas para las noches en vela, pero no es tan fácil -nadie dijo que lo fuera- y soy tan mala alumna y hace tanto calor en la calle...